Oda a Micaela Bastidas
Micaela Bastidas,
Abanquina y Apurimeña mártir,
eres el quejido, el clamor
del hombre andino
por tanta injusticia.
Opresión que atravesó
andes y valles,
deteriorando y mermando
la dignidad del hombre andino,
cual mofa ruin del invasor español
que asaltó Latinoamérica.
Hombres ensangrentados
por balas y cañones españoles,
sirviéndose cual si fueran
carne de pólvora y mulas
de carga del oro y la plata.
Escupidos, vituperados, humillados,
apagando millones de corazones,
sembrando dolor y lágrimas
en madres y niños.
Minaron y alienaron las mentes,
enfermaron, abusaron,
ultrajaron, asesinaron
con abyección y alevosía
a los hijos de la Pachamama
en las minas con abusivas mitas.
Devastaron la agricultura
en socavones infernales
depredaron el árbol
de la cultura andina
con una cruz y una biblia,
con un “cura de verdugo”,
condenando a muerte
su mandamiento bíblico
con torturas y garrotes.
¡Asesinos sin madre!
La discriminación
colmó el kero de rabia
y no tardó en llenarte
de impotencia,
¡Oh, Micaela!
Estalló en rebelión,
te quitaste las vendas
y las cadenas de tus manos
con José Gabriel Túpac Amaru,
batallando hasta la muerte.
Oh, Micaela, duele sentir
en mi piel el estigma
de tu cruel tortura y agonía,
la fría maldad del misti.
Micaela, heroína de
nuestra independencia
latinoamericana,
es triste sentir el llanto
que expresan tus ojos
y el remordimiento
de tus labios.
Has derramado tu sangre
en la tierra que proteges,
has sentido los golpes
de la bestialidad española
Cortaron tu lengua,
dándote el garrote,
y con lazos al cuello
hasta matarte a golpes.
Sentiste el filo amargo
de la macabra crueldad
en tu piel de madre,
del Tahuantinsuyo
cual tu hijo adolorido.
Aun así, tus gritos
no callaron
por justicia y dignidad.
te arrancaron el aire,
pero no la existencia.
Ahora eres bastión de lucha
en la mente de cada peruano;
eres el grito vivo de lucha;
eres la esperanza viva
de un Perú mejor;
eres el ejemplo heroico
en defensa
de la dignidad humana.
Son tus hijos de Apurímac
y de Latinoamérica
quienes te llevan
en sus corazones
antorcha de honor y
alma de libertad.
Nos has demostrado el ejemplo
de lucha: ¡Siempre de pie
y nunca de rodillas!
Fortaleza de un mejor mañana,
ejemplo inmortal de todo hombre
que busca la justicia y el progreso.
—Christian Aycho Carbajal



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