El Uirapuru
En las fauces del silencio arden gritos amordazados sobre la bóveda multiversal me pierdo en el sueño de un Uirapuru Angustiado en cada reflejo de sus pristales, velando los fractales del colapso. Asfixiado en el pavor de las almas vaporizadas bajo las brasas, cenizas y yermos que apagaron los latidos y el pulmón de la Pachamama, por manos sin nombre, sin piedad, sin rostro. Lloro en la retina de sus fractales, recordando a mi familia, nuestro nido, a mi amada, con quien tejimos, en las palmas de mi bella amiga lupuna, lo que aún florece en mi memoria. Conteniendo en esta cápsula iridiscentes alas en carbón ahumado, en plumaje marchito bajo las lágrimas del cielo, cayendo en el fractal azul en titilante luminostalgia. Se apagaron los velos de las especies que bordan los campos gravitacionales de mi multiverso verde, aquellas cápsulas, brotes... que concebían la espiral de la vida en sinfonías infinitas. Solo queda la sobreviviente bandada que desplegó sus alas del infierno, el Amazonas...





