Oda a la Industria
La riqueza
de los pueblos
no son solo mieles
ni abejas, sino
sembrar flores para
más néctar y polen
para la colmena.
Es fuego y sudor
que convierte
el trigo en pan
para escuelas
fuertes y saludables
del futuro.
La industria es
el útero de acero,
donde nace
el futuro sólido,
forjando corazones
de diamante.
Es motor que levita
al estado que
caminaba a pie,
es pavimento
contra el lodo
de la pobreza.
Es desarrollo de
las pasiones múltiples
de sus ciudadanos
que tejen su historia.
Cultiva mejores
semillas de
investigación
para cosechar
las máquinas del
progreso social.
Siembra tecnología
humana para
que el futuro
sostenga sus
raíces en tierra
fértil y robusta.
Comparte el vino,
el pan y provee
el pago justo
al talento humano.
Forja rostros
mejores y distintos
a otros países,
para transformar
desarrollo humano
de calidad.
Es responsable
y agradecido con
la nación su medio
social y ambiental.
Si las naciones
alimentan sus industrias
crecen en árboles de acero,
el duro pilar que sostienen
sus economías.
Es el cohete que
incendia el horizonte,
que todos desean y
cataliza el progreso
social y tecnológico
de las naciones.
--Christian Aycho Carbajal



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