Idilio de Tulipanes

Envuélveme con tus lazos,  

enredaderas de rubíes

que tejen constelaciones 

en mi piel,


En tulipanes lozanos,  

jardines suspendidos  

donde el tiempo se

inclina a tus órdenes.  


Empápame en el 

néctar de tus labios,  

mi aurora boreal que fluye  

entre versos y cánticos, 

 y  vierte en mi atmósfera 

tu ternura.  


Suave como seda de durazno,  

cálida como Bretzel 

recién horneado.  


Empalágame 

en el misterio de tus dientes,  

filo del firmamento 

que muerde la sombra  

con dulzura, 

con sonrisas desnudas.  


No son mariposas,  

son luciérnagas  

bailando en el misterio  

de tus labios.  


Ámame como supermasivo  

y devórame en el ciclón  

de tus pupilas, con arrebol  

de miel y polvo cósmico.  


Sedúceme en la orilla de tus ojos,  

mi isla de azabache donde 

naufragan mis sentimientos  

con la armonía del ruiseñor,  

cuyo canto es un hilo  

de estrellas en la noche.  


Ámame en piel de rosas  

con veleidoso encanto,  

toma mi lienzo y

píntame tus ansias en mi pecho.  


Toma cada oscuridad de mi alma  

y enciéndela como antorcha  

sobre un río de libertad.  


Ilumina todos mis sueños  

con tu sol de mediodía, y 

derrite mis glaciales de dolor.  


Mírame con calor derretido  

en chocolate y almíbar,  

eres supermasivo  

que atrae mis miedos  

y sacía mi vacío existencial.  


Como las olas que calman  

la infinita sed de la arena 

en mi desierto corazón.  


—Christian Aycho Carbajal  




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