Utopía
El rocío fresco del alba me envuelve
en el secreto melifluo de su ausencia.
En recuerdos fragmentales y tenues,
de iridiscente sentimiento infantil,
que flagelan mi resiliente existir.
Un lago de cisnes felices que navegan
en un etéreo fulgor de mi mente.
Son suspiros atrapados en un espejo,
en la belleza de su silueta fulgurante.
La meliflua melodía de sus labios
despierta una sublime somnolencia.
Es el recuerdo clavado en un roble,
un épico canto de gorriones convertido
en savia que nutre mi alma desierta.
Mi quimera más profunda exhala
aroma a cielo, eres tú, primavera,
con millones de vilanos volando
en mi terso firmamento de seda azul.
En el césped del horizonte descalzo,
tomo tu mano y recorremos lentos
como dos niños que inventan mundos;
el amor vibra en nuestras sonrisas.
Las margaritas bailan en la brisa,
serafines cosen pétalos de esperanza
al vernos desnudos en alegría.
No quiero despertar y detener el viaje;
prefiero vivir en la mentira de tu boca
donde el tiempo es miel entre los dedos.
Es un complejo averno la realidad
que ata nuestros zapatos al fango gris,
donde entidades mefistofélicas escupen
llamas; donde leones imaginarios rugen
maldad y obstaculizan avanzar hacia la luz.
Utilizas todas tus fuerzas y voluntad,
miras cuánto logras avanzar,
pero sigues en el mismo laberinto...
No sirve desgastarse contra el muro.
No quiero despertar de este clímax,
en esta melodía efímera que salva,
mi utopía favorita, isla sin mapa.
No quiero caer en olvido voraz,
en el oscuro agujero de gusano
que se traga todo corazón humano.
No quiero, no, perder la ilusión.
Pero es tarde… la noche susurra,
Es sólo un sueño.
--- Christian Aycho Carbajal



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