El Éter











La savia celestial nació en el mar,  

en plancton, algas y peces 

transfigurados de raíces solares 

que asciende de la linfa 

del verde firmamento,

nuestro pulmón etéreo.


La pulsación de los latidos 

de xilema y corazón 

metamorfoseados

que se compone de elementos 

fluidificados esenciales 

son savia verde y savia roja 

la masa vital y energía pulsante,

como núcleo estelar.


La herbívora boca 

hace de la hoja sangre 

que fluye; la carnívora fauce 

transmuta ese rojo 

en linaje de bellas especies.


La Centella vital 

es adenosina en ruta, 

glucosa en lumbre 

que prodigan químicos 

consagrando el milagro del ATP

la trinidad energética.


Dios, es el núcleo-luz 

que en cada átomo  

desde gluones hasta quasares,  

enciende las constelaciones

el aliento vital sagrado 

que en el pez, la rosa, el hombre...  

y hasta seres del multiverso 

repiten su nombre eterno.  


El éter es Dios, 

nuestro manantial 

cuántico cristalizado  

en ríos atómicos,

en alma viva y átomo,

vibrando en luz eterna.


--Christian Aycho Carbajal

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