El Universo Interno













Es el cuerpo humano  

un universo interno  

galaxia encapsulada  

cada célula un astro  

en órbita coordinada.  


Tu corazón: bomba cósmica  

que irriga ríos carmesíes  

oxígeno en eritrocitos  

por ramas vasculares.  


Eritrocitos: submarinos rojos  

cargados de aliento vital  

devuelven sombras al viento  

dióxido terminal de retorno.


Hígado: el alquimista  

transforma nutrientes.  

Páncreas: vigía glucoso  

regala insulina crisol


Intestinos: conducto fértil  

donde lo esencial absorbe  

el microbioma florece

y lo innecesario expulsa.


Plaquetas: ejército celular  

tejiendo sellos ¡tac! urgentes

sobre heridas abiertas.  


Glóbulos blancos: legiones  

de neutrófilos centinelas,  

linfocitos guardias 

eosinófilos ballesteros


Neuronas: constelaciones  

trenzando pensamientos  

hilos de voltaje en axones.


Astrocitos: muralla

filtrando lo profano.


Oligodendros:  

tejedores de mielina  

acelerando relámpagos.


Microglía: barrenderos  

del templo sagrado.


El cerebro: central 

que genera auroras 

20 vatios de asombro

en diálogos eléctricos.


Mitocondrias: soles que

queman azúcares y luz  

acuñando monedas ATP,

néctar y cuásar del alma.


Hornos elementales  

donde hierro y fósforo  

avivan la combustión  

con vitaminas y Q10.


La piel: antena sensitiva  

que lee la luz del día  

transmuta fotones

en ritmos circadianos.


Si niegas el combustible

hidratos, hierro, zinc  

sobreviene noche celular:

funciones se apagan,  

sueños se oxidan


No alimentas carne: 

sostienes un cosmos  

que convierte fotones  

en amor y fuego atómico.


Para oler el petricor,

para fundir recuerdos,

para nombrar el mundo...  

¡Todo es bioquímica!   


Cuando falta materia estelar  

hierro, zinc, magnesio  

tu universo interno 

deshoja sus galaxias.  


Nutre tu cuerpo: es ritual  

de cosmos que se rezan...

Cada bocado: plegaria  

para no apagar soles.  


Alimenta tu cuerpo

y alma, con nutrientes

que el cuerpo suplica,

¡No comas materia vacía!


Cada exceso termina

en destruccion celular,

es agujero negro 

muerte lenta y súbita.


No es depresión, 

ni fatiga, ni debilidad 

es delirio de deficiencia,

es tu voz interna que

implora las piezas

de su rompecabezas.


No es mente sana

en cuerpo sano,

primero es cuerpo 

nutrido y saludable 

para mente sana.


—Christian Aycho Carbajal  

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