Oda al pueblo
En tu piel se tallan grandes hombres
en tu vientre se forjan brazos, rostros
y pupilas que funden el suelo,
el petricor y el firmamento,
De tus raíces surgen titanes
que desgarran los velos del tiempo sin fin,
para encender el camino del progreso.
De tu río brotan leyendas e historias
a forjar con sudor y valor la tierra
a cincelar con arte y gloria las rocas
a pescar los frutos en la tempestad
a descifrar los códigos ocultos de la ciencia
a transformar el arte en belleza.
Con tu fuerza se levantan urbes y templos,
fuerza que templa los vientos del mar,
Con tus huesos y músculos se mueven
las hélices del progreso humano.
Con tus corazones y mentes tejes constelaciones.
Almas que al viento le arrancan la energía
para hacer girar los engranajes de la vida,
siembran oxígeno en los desiertos
y el pan luchado lo disfrutan entre todos.
Los huracanes nos enseñaron
a tomarnos fuerte de las manos
para no dejarnos caer.
El abrazo compartido
es nuestro cimiento más fuerte
que opaca la sed y
que aplaca el hambre.
El dolor, nuestro maestro,
grabó en cicatrices la sabiduría,
nos enseñó a mantenernos unidos,
¡Somos patria indestructible!
Donde los latidos del mundo
son la savia perpetua
de nuestra estirpe humana,
el cálido lazo que nos ata
a la eternidad.
--Christian Aycho Carbajal



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