Oda a la Alegría
Eres otra
maravilla más,
una estrella viva,
del cosmos.
Tu alegría
es la expresión
de tus entrañas
y de tu mente,
El universo
te provee
las baterías
y la energía.
En los albores
de tu cielo gris-neural
de mielina donde
vibran tu alma
y tu conciencia.
Irradian láser
neuromagnético
tus neuronas,
transfiguran
los deseos y
los conceptos
en luz y ondas
para convertirlas
en materia.
Moldean los
huracanes en
brisas y las
tormentas en
calma, con
tu láser solar.
Los páramos
en tropicales,
el sudor en
arte, la energía
en materia,
la semilla en
mercados...
Eres el eje que
revoluciona las
dimensiones
cuánticas de la
materia en lumbre
de felicidad.
Eres alquimia
pura, magia
divina que
convierte
la sal marina
de angustia en
sonrisas.
Tienes en tu
núcleo la bomba
de quasares
y quarks
que extinguen
las sombras de
la tristeza.
Tu corazón palpita
savia lumínica,
y tu mente posee
el código encriptado
del fulgor eterno
de la conciencia
celestial.
Tus pensamientos
son sables de luz
que arrancan de raíz
a los gérmenes
de la oscuridad
que atravesaron
tu portal corpóreo.
Tú, posees la alegría
de un inocente
niño, el amor que
enciende los caminos
de las almas extraviadas
en las dantescas
catacumbas.
No necesitas desarmar
tu universo
tú ya poseías
tu esencia en
tus venas y
en tu madeja
de linaje.
Pero hay un velo
imaginario,
una niebla absurda
que sombrea
tu alegría
y tu vitalidad.
La tristeza no
te controla:
tú tienes
el control
de tu holograma
estelar.
Y tú eres la alegría,
encendiendo
el sol y encendiendo
con tu energía
la oscuridad
de otras personas.
Eres alquimia
en estado puro
te recargas
de los alimentos
transformas
triptófano
en la serotonina
de la alegría.
Y con una
explosión
se activan
tus sonrisas
tus ojos;
tu semblante.
Ten cuidado
con lo que
comes y bebes,
la información
son ondas
vibratorias
que interfieren
en tu savia.
Dios es la luz,
el semblante
de la felicidad
y de la existencia
universal por toda
la eternidad.
—Christian Aycho Carbajal



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