Pachamama













La vida brota
en sus entrañas,
sus coloridos hijos 
de barro cuántico
 y luz.

Madre cósmica
sus estrellas 
son pulsos de
rosas supernovas.

Materia viva
donde las aves
abren sus alas a
besar los labios
de sus cielos.

En sus picos
llevan semillas,
capsulas del tiempo 
el fuego de su matriz 
moléculas de vida.

Sus críos esperan 
con ansioso silencio
el despegue cargando 
tus frutos, sello del
código del linaje.

Venados sigilosos
liban copos llenos del
manantial de tu crisol
hidratando sus
jadeantes almas.

Los trinos agudos
endulzan y honran
su corazón bendito,
verde firmamento.

Pachamama nuestra, 
canalizas tu lumínico río 
tus vibrantes venas,
que incendian soles.

En la savia de tus 
árboles atrapas
la luz que activa
luciérnagas en
tenues sinfonías.

Materia ubérrima,
néctar del arrebol 
alimentas nuestros 
latidos estelares.

Miel y polen divino
de la abeja cósmica 
perpetúan ávidas
sus fluctuaciones.

En su seno apaga
lágrimas de hambre
en ti encuentran aliento
tú consuelas sus vacíos.

De tu savia pura
melodiosas naranjas
funden sus suaves gajos
que los soles muerden.

Tu aliento es el río etéreo 
que inunda los desiertos 
muertos en oscura sed,
reviviendo nuestro Edén.


--Christian Aycho Carbajal




















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