Sin Trabajo
No sé, qué hacer,
me siento vacío,
ayer no almorcé,
y cenamos un té.
Hoy desayuné
un pan imaginario
con un vaso de agua.
La hambruna
es ave carroñera
que acecha
los corazones
y los cuerpos
de mi familia,
que se desvanecen
en intestinos secos.
No pensé llegar
a este extremo,
el espejo refleja
mi rostro inerte,
y atormentado
en noches de
pobreza.
No es fácil, tengo
el corazón latiendo
polillas y nieblas
que rasgan
en mi cuerpo;
Mi familia siente
este sombrío peso...
No sé,
no sé qué
decirles...
pensé en empeñar
las cosas,...
prestarme dinero...
He tocado todas
las puertas;
hasta la amistad
se esfumó...
ante mis palabras
de auxilio...
Tengo los pensamientos
fracturados en
rabia y dolor,
Siento que se
hunde el barco
de mi familia.
He dejado de abonar
las facturas del agua,
tengo deudas en la bodega,
no pagué las cuotas
de la universidad.
Son deudas que pesan
en mi bolsillo.
Tampoco aboné las cuotas
de la nevera
y debo el arriendo.
Mi alma se ahoga
en la oscuridad
sin salida.
Hasta mis latidos
lloran sin luz,
no lo sé...
Hoy, la adversidad
es mi pesadilla.
Este naufragio, es un
maestro insoportable
que enseña el dolor
del ahogo, y no consigo
encontrar la orilla...
La política,
es un monstruo
que ataca con misiles
de crisis económica
a la población...
y hoy,...
derrumbó mi hogar.
Con balas y cementerios:
con inflación, desempleo...
y granadas de hambre...
Tengo tantos sueños
por imprimir,
que arden en mi corazón.
Pero la falta de recursos
es el viento que apaga
y eleva mi cuerpo
en un huracán...
La sociedad me juzga
sin comprender
los látigos del calvario
en mi vida y en mi hogar.
La falta de recursos
es un tsunami
que arrasa con
la llama de amor.
Ella decidió alejarse,
porque no logré
hallar un trabajo.
No sé cómo así sucedió,
no lo vi venir.
Jamás estuvo en mis planes
soportar tamaña adversidad.
Traté de buscar miles
de alternativas, y en
mis adentros recordé
las enseñanzas
de mi abuelo:
Cuando el huracán quiera
apagar tus sueños,
cava pozos con los dientes.
El agua nace de la hiel
de tu tenaz corazón.
Es diamante
que no se dobla.
Entendí que los sueños
se cultivan en desiertos,
donde tú eres
quien debe construir
los diques de agua
para cultivar la vida.
Si las puertas están
cerradas, crea nuevas
puertas y siembra
nuevos frutos.
Que eres tú quien debe
alzar vuelo para
encontrar el horizonte.
Empecé a tejer
una nueva red de amigos
sin importar oficio o
profesión, para iniciar,
aceptar nuevas
oportunidades.
Mi abuelo siempre
me decía: Nunca pierdas
la fe, siempre ora a Dios.
Elevé mis plegarias
al Cosmos. Dios es
el firmamento,
y la respuesta llegará
en forma de bendición
material.
Mi intención es un imán
que atraerá mis deseos.
Es la semilla que
germina la realidad.
Tengo sueños que
despedazan con
uñas de angustia
el pan amargo
que nos quitaron.
Tengo esperanzas
de cambiar
este infierno
maquinado...
—Christian Aycho Carbajal



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