Oda a la Mujer Madre
















El cielo delineó

en el lienzo del tiempo
al ser más sublime 
al ser más hermoso 
de la dimensión estelar 
que ondula la vida.

La tejió en el velo cósmico 
con divina luz cuántica
con latidos que destellan
amor, vida, ternura
justicia, lucha...

Has caminado mucho
inmensos llanos,
espinosas dunas, 
y aún sigues de pie...

Vestías harapos
mientras arropabas 
para mantener calientes 
los latidos de tu bebé 
durante los largos inviernos.

Has atravesado tempestades
con sudor, con rabia
con cristales de sal
con aciagas y alegres 
sinfonías que forjaron
tu ser, tu alma de lidia.

Has protegido 
bajo tus alas, 
bajo tu techo,
los latidos 
de tu linaje.

Tus hijos mantienen 
tu reflejo, eres luz, 
eres el pilar del cielo 
que bate las banderas
de la vida.

Eres la heroína 
un universo completo 
la comandante
del ejército contra
la noche cuántica.

Tu trabajo no ha cesado
sigues rompiendo el viento
para ver sonrisas,
sigues quitándote la piel
para alquimizar
las alas de vuelo
de tus hijos.

Tus grietas, tus heridas
las arrugas de tus manos,
las grietas de tus lágrimas,
tus ahogos, tu sufrimiento
yo los siento en mí...

Tu hogar no conoce el hambre,
porque dejaste de comer,
para encender corazones
tu sacrificio no fue vano.

Primera espada,
primer escudo de lucha
en el terreno del caos
del hambre, del sufrimiento...

Has desprendido 
del abandono, 
el rol de padre y
tu sacrificio de madre,
y el colapso de tu hogar
has estado siempre 
en primera línea 
contra el hambre cuántico...

Has sido y 
eres 
el primer consuelo
la sagrada mediadora
cuando la depresión
y la presión fracturan
las almas de tus hijos.

Valiente mujer
tu espalda, tus brazos
tus hijos, tu historia
son tu aliento
la chispa que enciende 
tu estrella, tu rumbo.

¡Muchas Gracias!
hasta el límite del más allá
de lo extra dimensional...
por tu amor sin limites, 
sin fronteras, sin más ley 
que tú entrega verdadera.

Mi primer lucero
del alba existencial
no hay homenaje
que compense 
tu grandeza.

Por demostrar
el rostro del quasar
candente de la esperanza
en tu semblante altivo

Y por manifestar
con tus latidos cuánticos
el algoritmo existencial 
de la humanidad
el imponente código de lucha
por un óptimo multiverso.

Madre te abrazo,
beso tu frente,
te siento en mis latidos
y siempre llevaré 
el eco de tu ejemplo
a la eternidad.

--Christian Aycho Carbajal 

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