El Arpa Etéreo










El ser humano es átomo y alma, 

otra nota en el arpa cuántico.  


Cada acción suya es un pulso 

que quiebra el silencio del firmamento.  


Su cuerpo es otro átomo más 

en otras dimensiones del firmamento.


Es tu cuerpo antena y heridas de ondas 

que se desplazan y golpean las cuerdas 

del Arpa.


Arpegios condicionados rozan la materia 

y el universo responde con luz o nieblas etéreas,  

aquí los pristales cuánticos 

devuelven la respuesta elevada en carga.  


Los espejos cuánticos del cosmos 

repiten cada golpe intencional

con mayor o menor carga condensada 

en la materia del reflejo de las almas.


La respuesta es carga de luz o 

infierno sombrio de acuerdo

a cada golpe asestado.  


Es la vida del ser, 

el flejo moldeado 

de los golpes de la materia, 

de las ondas iónicas

de su cosmos, 

es la analogía 

del horno pendular,

bordando sus giros. 


Es el cuerpo quien 

recibe los cometas

que sellan golpes y cráteres

en sus velos. 


Alguien delinea 

o tuerce intencionalmente

el camino y los péndulos

de los cuerpos

desde algún lugar

de un universo paralelo, 


Pero este reacciona con

lluvia de hadrones 

que desata explosiones 

que moldean la materia.  


Todo lo que el hombre haga, 

es un golpe, un pulso 

a su propio cuerpo.


Es un ser relativo 

dependiente:

de su espacio

de la magnitud 

de sus palabras

de sus acciones, 


Recibe el giro 

de sus giros ondulatorios

el búmeran multiplicado 

de pescado, pan, 

o lluvia de lava 

y destrucción cuántica.  


Más allá de tu aliento, 

el búmeran golpea pan multiplicado 

o el incendio de estrellas.  


Todo depende de tus golpes 

en el pecho del firmamento, 

este no tardará en responder.  


El cosmos devuelve el eco multiplicado 

en lluvia de bendiciones 

por las buenas acciones 

que las arpas te regalen regocijo, 

aliento de vida y frutos del firmamento.  


Los cristales cuánticos 

devuelven tu eco:  

pan o lava,  

trigo o incendio infernal  


Dios es el Arpa.  

y tú el músico que elige  

entre el himno o el trueno.  


En tus dedos están 

los controles

para el deleite 

de las escenas 

del firmamento.  


--Christian Aycho Carbajal  



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