La Chispa Cuántica











Brota la vida en el renacer 

en la constante iterada,

en estallidos de zinc y fulgor

en el vientre interdimensional.

 

Cual supernova estelar

fractando el eco galáctico

en la fecundación 

de una nueva almateria.

 

Polen y estigma 

se funden en la chispa

de la abeja cuántica

liberando la luminiscencia 

de la explosión reproductiva

del destello galáctico. 

 

El campo nuclear

del código cósmico 

en su fulgor cifra

el ADN, la espiral 

de la existencia.

 

En la unión bioeléctrica

los átomos excitados,

los electrones liberan 

radiante fisión de luz.

 

Cual cometas que colisionan 

liberando hadrones

de bellas supernovas florales 

del arrebol estelar.

 

Las plantas beben 

luminiscencia solar

para convertir savia 

de mieluz y oxígeno.

 

Luz que nace en los átomos 

luz que estalla en el vientre 

luz que devuelve Dios 

luz en nueva flora y fauna

luz que posa en nuevos ojos.

 

Somos estrellas naciendo 

en la constante cuántica

que el tiempo contempla.

 

Al unirse dos galaxias extasiadas 

derraman hilos de radiación,

así Dios funde las almas

en nuevos latidos,

un bebé tierno al mundo.

 

Las hojas secas 

renacen en nuevas,

la reencarnación 

no es un supuesto,

es ciclo continuo.

 

Existe una luz tenue

que emite el cuerpo

al dejar de existir.

 

Es Dios la chispa 

de luz del mundo, 

que posa las almas 

en nuevos cuerpos

que germinan 

y fecundan.

 

Las plantas y animales 

saben cómo funciona 

su código cuántico vital

y se mueven en órbita 

al sol, luna y estrellas 

que susurran su secreto 

de supernovas.

 

El hombre es inteligente 

él logrará decodificar

su existencia.

 

Posee la sagrada misión 

de proteger todo tipo 

de vida en su cosmos,

porque todos mueven 

el motor existencial.

 

La reencarnación es 

es inevitable como 

la hoja seca donde

brota la planta nueva

y produce nuevas hojas.

 

La vida es un continuum 

es linaje sin pausa

es cadena de estrellas.

 

Dios es la luz que crea

nuevos protectores

estelares, fauna, flora 

y humanos.

 

El universo invoca

a la humanidad 

a florecer el jardín

con su manantial cuántico. 

 

El universo palpita

en nuestros corazones

la chispa estelar

de la savia lumínica,

 

Dios es la chispa

la batería estelar 

es luz y materia 

la savia lumínica,

es alquimia pura

en todas las escalas latentes.

 

Y en la penumbra del ocaso

del colapso existencial

cuando las sombras oscuras

aniquilen el latido cósmico. 

 

Un zumbido de luz volverá

a despertar el renacimiento

del Edén Cuántico Cósmico, 

porque aquella abeja es Dios.


--Christian Aycho Carbajal

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