La Resiliencia
Si el dolor apaga tu luz
y te ahoga en mares
de lágrimas, construye
castillos de sal de cristal.
Si las piedras
detienen tus pasos,
hiriendo tus pies
esculpe obras de arte
y edifica puentes.
Adáptate, observa el cielo,
las órbitas del mundo
las crisis y las estaciones,
toma acciones y ventajas.
Las aves no lloran
en el dolor del frío invernal,
migran a zonas del alimento.
Si llega la nieve a tu vida,
construye ángeles de nieve
y esquía.
Las ardillas cosechan el invierno
en bellotas de oro,
Las liebres se mimetizan de blanco,
Los osos almacenan sus baterías de luz,
Las ranas petrifican su cuerpo
hasta que el sol toca su corazón.
Perdiste un ser querido,
busca del calor humano,
la energía lumínica enciende
tu alma.
No estás triste,
es el grito de tus entrañas
pidiendo el alimento
de la alegría solar.
Estrellas nacen,
estrellas mueren
y estrellas renacen
con almas reencarnan.
La amistad es calor
y luz que enciende
tu savia, cultivala
en tus relaciones
con el cosmos estelar.
Perdona al viento
por sus tormentas,
tu esencia diferente
es savia de luz.
El orgullo es isla desierta
atraca barcos que vienen
por tu auxilio.
Descansa, tu cuerpo cansado
en el manto de la noche
mañana será nuevo alba.
Escucha música alegre,
las ondas disuelven el dolor
de tu savia etérea.
No recurras a las drogas:
la oscuridad es el abismo
que devora vidas.
Si la vida te golpea,
y calcina tu piel
construye corazas
de diamante con
tus cenizas y rompe
los obstáculos con
la hiel de tus rabias.
El triunfo posee peldaños
cortos y largos, pasa cada uno,
no es fracaso, es avance,
tú puedes llegar.
Ahorra para mañana,
sana tus heridas,
que mañana será
día de bonanza.
No hay triunfo sin esfuerzo,
no hay fruto sin semillas,
ni cultivos.
La flor de la humanidad
seguirá brotando,
en la adversidad,
en el holocausto,
su belleza es
la indestructible luz,
la savia eterna
y etérea de Dios
—Christian Aycho Carbajal



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