Sirena Estelar
Es rosa blanca, su rostro,
suave, fina y de frágil cristal.
Mi estrella incandescente,
un eclipse en mis ojos
cuando cruzamos miradas.
Su perfume es jazmín puro,
que atraviesa las dimensiones
cuánticas extrasensoriales.
Sus manos, son dos margaritas
de piel de seda que me hechiza
al tocar mi mejilla.
Su voz es la sinfonía
celestial, que enredó
mi mente en calma
con finas melodías
que me transportan
al universo etéreo.
En aquel mágico lugar
ella me desveló su más
atesorado secreto:...
es una sirena...
Que envuelve mis latidos
en suspiros de almibar.
Y mis noches
en divino arrebol.
Ella es miel y polen
que empapa mis ojos
con su coqueta mirada.
Desliza en sus dedos
luciérnagas y caricias
en mi rostro perplejo.
Y en el brillo de mis ojos
los reflejos plasman
su ternura absoluta.
Ella corre y se esconde
tras los árboles y flores;
pero, sus carcajadas la delatan,
—¡Ahí va!—
cantando hipnóticas canciones...
Me llama deslizando su mano:
a recorrer el vergel.
—¡Ven, amor! —detrás de un árbol.
—¡Allí está!—
mi corazón alegre...
Yo corro sonriente —je, je, je—,
acepto caminar en el bosque
del firmamento.
Yo:
—¡Espérame!
¡No corras!—
Ella me mira sonriente
y ansiosa, con un beso raudo.
Ya tomados de las manos,
empezamos a caminar
jugando, sin la noción
del tiempo y sin ningún destino.
Caminamos distancias
largas que nunca
me cansaron y
aferrados a este sueño,
como dos cándidos niños,
cual pareja de tórtolas encantadas,
volando en la misma sinfonía
de la suave brisa primaveral.
Íbamos bailando, dando volteretas,
oyendo un vals cósmico,
la sinfonía de un coro de ángeles.
que retumba los cielos
despertando a los dioses,
Las ondas de frecuencias divinas,
cantos que sanan almas
y te inyectan su dosis paz.
Ella bebe mis labios
con besos que endulzan
todos mis sentidos,
me devuelven al corazón
los fotones de esperanza.
Besos que sus labios liban
hasta la última gota de miel;
bebe mi aliento debil
me llena de latidos de luz
y versos sublimes.
La flor jamás vista en el cosmos:
sus cabellos son auroras boreales
y su rostro es el firmamento
en alta definición estelar.
Si los poemas hablaran,
al verla describirían el cielo
en el espejo de sus atónitos ojos.
Y de sus cabellos tocarían
sus cabellos de estrellas y cometas,
para despejar y contemplar
sus divinos ojos de supernovas
y su piel de luna llena.
Ese amor único
que enciende toda tu constelación
con luz y calor de su núcleo,
que te devuelve el alma.
—Christian Aycho Carbajal



Comentarios
Publicar un comentario