Reenciende











Las alfombras cuánticas 

son espejos que incendian 

con fuerza el búmeran

de tus intenciones,


Si rosas das, rosas recibes

si golpes das, golpes recibes 

si espinas pones, espinas pisas...


Cuando tú boca juzga

describes tus heridas, 

revelas tus sombras;

tu voz se vuelve 

tu testigo y

tú más peligrosa condena.


Antes de envidiar

lo ajeno o adular 

sin sentido,

trabaja en tu huerto etéreo: 

desprende tus espinas

y corrige tus silencios.


Las grandes 

edificaciones 

se construyen

sobre la roca madre: 


Los árboles 

hablan con oxígeno

al viento, mas

las palabras son

simples narraciones.


Tras el velo del sacrificio 

germina el logro. 


Las cosechas más doradas 

son sueños que nacen 

de noches sin sueños

y gotas de sudor; 


El pan del alba 

sabe a victoria

solo cuando 

se amasa 

con entrega.


El fruto dulce 

se cosecha 

con sudor salado

porque tu amor 

transfigura la materia.


El esfuerzo

talla y esculpe 

tu rostro, tu piel, 

Eres el artista 

que alquimiza sudor 

y el dolor en dulzor

como la abeja del

polen en la flor.


Convierte los piedras

en peldaños y siempre 

encuentras recompensa 

al final.


Mira al mundo 

es tu espejo fiel 

refleja tus 

pensamientos. 


Sé, el ángel 

que el necesitado 

vio en ti;

mañana el universo 

te enviará ángeles

cuando se quiebre 

tu mundo.


Cuando la noche 

te interrogue

tus manos encenderán

las baterías de tu luz.


-- Christian Aycho Carbajal 

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