Fragmentos rotos

 











Desde los ojos del rocío de sal 

estrellas caen en tinieblas 

en noches de lágrimas

en altos picos,

en agujas astilladas

en techos que se parten.


La humanidad 

se rompe en un verso 

con fragmentos de luz 

en sus manos temblorosas.


Aún sonríen los niños 

atrapados en el holocausto 

en ecos quebrados

del poema, 


Y en el corazón humano

aún persiste 

el resplandor humano

que los misiles 

no pudieron apagar.


Las miradas se abrazan en nostalgia

despedazando el infierno 

en melodías del aurora 

millones de sombras 

ascienden al eter 

con millones de violines y arpas

que se rescataron 

de las ondas del vacío.


La humanidad 

rompe con su resplandor 

las ataduras de la oscura obsidiana, 

hasta transformar la tierra 

en un hogar 

dónde la paz 

es un canto celestial 

que vibra el enigma del alma.


Retumba el cielo

en alba y arrebol

hasta que los misiles 

se conviertan 

en semillas 

de esperanza, 

dónde se oyen 

tambores y redobles

de gloria de la humanidad 

en los abrazos eternos de Dios.


Dios ahora

es el silencio

que precede 

al desgarro del violín.


--Christian Aycho Carbajal 




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