Oscura Opresión












La oscura injusticia 

que asfixia a la humanidad 

apagó la lumbre de millones  

de luciérnagas.


La lucha por un mundo  

con pan y sin cadenas  

desgarró las almas 

de los mártires.  


Jesucristo, torturado  

y crucificado en la cruz  

de un imperio esclavizador  

de la humanidad.  


Los derechos humanos,  

jeroglíficos de yeso  

fueron descifrados

ríos de tinta de sangre.


El desarrollo humano  

se alza sobre montañas  

de las almas sepultadas.  


La riqueza de los templos  

romanos arde rojo en

sus cimientos disueltos 

en cadáveres humanos.  


Las grandes pirámides  

del mundo yerguen  

sobre osarios y gemidos.  


Las ocho horas laborales  

las firmó la savia roja  

de la horca, las urdió 

el presidio de los héroes.


En Santa María de Iquique,  

se apagaron dos mil voces  

por el pan menos amargo.  


La revolución obrera de Rusia  

nació del frío y del hambre 

del pueblo en las bestias manos 

del Zar, el filo amargo de los látigos.  


Las almas de Micaela Bastidas 

y Túpac Amaru siguen gritando 

ecos de libertad en los rojos 

vientos de la explotación andina.


En los muros de Gaza,

mientras calla el mundo,  

los cuervos de polvora

desgarran los corazones 

de un pueblo sin armas.  


África el continente de diamante

cierne anemia, sed y hambre 

en sus paramos de almas que 

comen la arena de la explotación.


En el aplastante silencio   

el grito de rabia de la Pachamama  

clama por sus hijos que gritan 

retorciendo dolor bajo los escombros.


Mas los gritos enterrados 

en polvo y cenizas del horror

se alzan en lágrimas y de pie 

los puños con las semillas,  

forjado el manifiesto encendido

con fuego y conciencia 

del calor humano.  


La podredumbre que carcome

los cuerpos, son las fauces 

del negro supermasivo que

hunden sus oscuras grietas 

en las entrañas la historia.


Sigue devorando continentes

y océanos de almas latentes 

apagando el sentido existencial 

de la vida terrenal.


Se infiltran en los corazones,  

corrompiendo los pensamientos 

en monstruos energúmenos  

que descabezan a las almas.


Las larvas oscuras cifran

en las mentes perversas 

la fiebre de Codicia,  

el cáncer de poder,

la sed desierta del oro...


Los odios,...la destrucción  

de la esencia humana,...

implantando explotación  

despiadada en la humanidad.  


Destruyen el firmamento verde,  

secando raíces en desigualdad  

e injusticia, ahogando los núcleos 

y el xilema de la vida.  


Secan el pulmón de la tierra,  

para aniquilar a todos,

desertificando el manantial primordial,

envenenando la savia de la vida

para empujarla al agujero negro.


Acabar con todo: 

humanidad,  

la flora y la fauna, 

es su oscura sed.


¡Alto al holocausto!  


Despertemos el vínculo  

de nuestra raíz terrestre:  

somos sus hijos,  

humanos, flora y fauna  

de nuestra sagrada 

Madre Tierra.  


Sembremos las semillas  

de la esperanza,

que el Edén Cósmico florezca 

en nuestra savia cósmica  

y en la tierra que nos sostiene.


La Madre tierra implora  

recobrar el equilibrio perpetuo,

el calor entre sus hijos,

nos insta a sembrar 

los árboles estelares

para reconstruir 

el Edén Cósmico.


--Christian Aycho Carbajal




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