El Manto Cuántico
El calor humano
es amor configurado
en las explosiones atómicas del
sol
condensado en la turbina
existencial,
Los seres poseen múltiples
universos
cuánticos que incendian sus
órbitas
para entrelazar los cuerpos que
son
otras piezas más de un motor
mucho
más inmenso.
El manto donde colisionan y
se unen
bellos cromosomas
que plasman los
colores más
hermosos de las
rosas,
los pelajes y la ternura
galáctica
grabada en los ojos.
El manto de Dios
es el tejido invisible
que cupido une
en nuevos hilos
en el núcleo del
amor,
para perpetuar
los latidos cósmicos.
El manto es un bello
sistema multiversal
dónde los espejos
queman reflejos.
El plasma que alimenta la
savia
vibra con lluvias
ácidas
y explosiones
atómicas
de la mente,
en todos los cuerpos
y en la humanidad,
Cada palabra, cada
pensamiento
como pétalos, son
golpes
de energía atómica.
Como el aleteo de las
mariposas,
no es un viento común
es el soplo etéreo
convertidos en
alientos
ecos pulsares en la
materia,
vierten sus respuestas
en la materia del deseo.
El hambre es un estado
oscuro
del cuerpo donde el
colapso
desata escenas que la
savia
no logra contener.
Las disfunciones
graban el mensaje
de ansias neurales
en ayuno cuántico.
No es escuchar al corazón,
es obedecer a tu
intrauniverso
dictando sus cicatrices,
Es el cuerpo ordenador
de la mente y
este sintetiza
la magnitud de la onda del
deseo.
El hombre es el labrador
cuántico
del éter, él define su
espacio
y tiempo en cultivo
y cosecha de frutos
o apaga su luz.
Un sueño es el recorrido
dimensional
del alma de gluones,
transforman deseos
pensamientos
de luz u oscuridad,
las galaxias estelares
del universo paralelo.
El manto programa
el universo existencial,
convierte sinfonías en
materia,
vierte vida en el éter
su río sin fin.
Abraza la creación
con luz y calor,
este manto sin rostro
es Dios.
--Christian Aycho Carbajal



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