Hojas Secas
Crearon sus espinas,
no para dañar sino para
defenderse de los herbívoros.
Desarrollaron corazas
y caparazones
para proteger sus latidos.
Los osos desarrollaron
un cuerpo rudo para
hibernar crudos inviernos.
La piel rugosa, áspera y dura
de los árboles para proteger
el viaje de su savia.
Las serpientes sus toxinas
para proteger su especie.
Los árboles tejen hilos
para sus semillas, el viento
se encarga de llevarlos
a nuevas tierras.
Otras crearon anzuelos de luz
en cápsulas espaciales
para encomendar al viajero
sus semillas del tiempo
en nuevos mundos.
Para polinizar las plantas
brindan su néctar
a insectos y animales
su oro líquido de pago.
En el bosque etéreo
crecen las plantas
en señal de la luz,
sus hojas verdes antenas
cautivan fotones del sol
para destilar la savia,
el néctar cuántico
que bebe el mundo.
En el ciclo de la vida,
las hojas secas vuelven
al suelo para descomponerse
para reanimar el ciclo,
y vuelven en hojas nuevas
para continuar la vida.
Las plantas regulan
sus mares y ríos con nubes.
El ser humano es rama
del mismo árbol cuántico
es miembro activo
de verde firmamento.
Es capaz de crear tecnologías
para florecer desiertos
y labrar pinos en la luna,
para encapsular semillas
en los ojos del firmamento.
El paraíso
no es cuento bíblico,
no es una promesa,
en el más allá del infinito,
mientras comes deudas
en cómodas cuotas
y vistes de esclavitud.
Ese paraíso es la tierra,
huerto donde el hombre
es el jardinero cósmico
quien forja con su ciencia
manzanas de la esperanza
y las comparte en familia.
El Baratro de Alighieri
es un oscuro lugar ideado
para dividir la sociedad
en estratos y estragos,
mas no para integrar
su consciente evolución.
En este ancho mundo
espacio hay para todos,
solo faltan más obras
que cambien los cursos
de nuestra brújula
mental y existencial.
—Christian Aycho Carbajal
"Dedicado a la humanidad
que ama su verde cosmos".



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