La niebla de tus ojos













En tus ojos 

bebí mi reflejo

con la piel estremecida

latiendo la sinfonía 

de tu sutil voz.


Envuelto a tus dedos

encontraba mi alma 

volando en tu vientre 

mi paz enternecida

se aferraba a tus manos.


Te abracé fuerte

y en mi mente llovían sueños,

sonriendo más latidos

los versos del infinito elíxir

que libaron mis sequías.


Tus mejillas rojas

y tus cabellos estelares

mordían mis ansias

susurrando los cielos

en mis sueños.


Los lunares de tu silueta

pincelaban suspiros

en mis pupilas absortas

contemplando tus destellos

de aurora boreal.


Tú me mirabas 

y yo andaba

delineando el reflejo

de tus ojos, la líneas

de tus pestañas...

en el velo cuántico 

de mi ingenuo corazón.


Tomé tus manos

y deslicé mis anhelos

hacia el núcleo de las estrellas,

del firmamento verde.


Le pedí estar contigo

hasta la ancianidad

y por la eternidad

del multiverso dimensional.


Mas el verso

las disolvió 

la niebla espectral 

de tu traición

en los labios de otro...


Se extraviaron la monedas

de la fuente del rocío

en deseos sin deseos

en la nebulosa 

de tu gélido corazón.


El candado rojo

donde brillaban grabados

nuestros nombres

los quebró el río cargado 

de mis lágrimas astilladas,


Llevándose en su torrente 

el éter carmesí de mi existencia

y los cristales de recuerdos 

al lugar de nunca jamás.


--Christian Aycho Carbajal

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