Canto a la Paz
Si no oyes las
desgarradoras
voces de agonía
del mundo,
quizás los
cantos de las almas
del mañana en
tu otro cuerpo,
sean más
agradables,
más
placenteros...
Cuando tu
alma
ocupe otro
cuerpo
en el
renacimiento
multidimensional
del polvo
cósmico,
tu
sufrimiento
será el
múltiplo eterno
de cada uno de
tus golpes...
Y de tu indiferencia
cruzando los
brazos
y dándole la espalda
al clamor de un
latido
a aquellos ojos
a aquel brazo
que imploraba
tu ayuda
en el deseo neural
pero murió aplastado
por la arena
ignorada.
En la otra
dimensión
serás tú,
viendo
la misma
espalda
con la misma
actitud,
del espejo cuántico,
retorciendo tu
dolor
a los ojos del quantum.
Contempla el
horizonte
con sed y sin
aliento
desde el puente
de mando
en la nave extravehicular
del magullado
cuerpo,
la ciudad en
humo y escombros,
siente en tu
piel el dolor
del colapso
mundial...
El alma del
alquimista
vierte mares
del rocío,
la disrupción
de la serotonina
en la fuente
del deseo
en el río
etéreo de la vida...
Las
lágrimas desgarran los cielos
con sofocantes
nebulosas,
sus órbitas
son estigmas
y
astillas que asfixian la paz...
Los sombríos
escombros
devastaron su
mundo
derrumbaron su
fortaleza
apagando las
voces
y los latidos:
de su
amada,
de su
familia,
de su hogar,
de su único
mundo...
Su
mirada rota
un espejo
astillado
un faro en
desierto sin luz,
un río de
vidrio carmesí
que carga los
fragmentos.
Que arrastra
los brillos
y las
lágrimas de las almas,
absorbiendo su
historia
en un
pantano de gusano
que sorbe
humanos...
Su alma difusa
delinea latidos
fantasmas
de sombras
errantes
libando ríos de
lágrimas
en la eterna
noche...
Las
cristastillas negras
laceran la
faringe y los velares
del cuerpo
estrellado
con gritheridas
ondas
que
conmueven
pulsares y
cuásares...
Los
hombres se muestran
indiferentes y
distantes
ante el cadáver
errante
que refleja el
horror
en su
semblante,
en su anónimo
cuerpo...
¡Nunca olvides!
que la
indiferencia
es la primera
causa
de
los pecados capitales...
Necesita un
abrazo,
necesita voces
de aliento,
necesita dulces mentiras,
para creer que
jamás sucedió...
este horrendo
infierno.
¡Pero
no!,
la
humanidad
trocó su
calor
por gélidas
cárceles
virales del
Hades,
Donde los
egos
toman
baños
eternos de
lava
en las
fauces
del mismo
averno...
Necesitas creer
que este infierno
nunca redujo su
hogar a cenizas,
y que la aurora
de mañana
encenderá un
sol nuevo y radiante.
Que
encienda las voces:
de su amada,
dándole
el buenos días
amor
y de sus seres
queridos...
¡Que hoy, ya no
están!...
Nada, les
devolverá la vida,
¡nada!, duele
estos versos
duele
ver el mundo
romperse en
pedazos...
Yacen en su
mente
los cementerios
grises
infernales
escenas
calcinando
cuerpos
bajo los
retorcidos fierros
y el pesado
cemento
del cruel
holocausto...
Su alma implora
la paz
ya no queda
nada
sólo ruinas y
vacío,
le ruega a Dios
se apiade
de las almas
que un día
alegraron su
mundo...
La vida es un
canto
la dulce
sinfonía del cielo
la danza de los
neutrinos
quarks, células
y galaxias,
el trinar de
los jilgueros
el cantar de
los poetas...
Es la armonía
oculta
en los
arrecifes de coral
en las raíces
de los árboles
en la colmena
de las abejas
en el río dulce
de los peces...
La paz es el
sello
del
agua en raíz
es corazón del
árbol
en savia
cósmica
que sube por
los xilemas
del mundo...
Protejamos los
códigos,
de nuestro
manantial cuántico
que nos enseña
a vivir
en familia y
amistad...
El latir de los
núcleos cósmicos
es la ley
natural del corazón
la armonía no
se obliga
se desprende
del polvo
y del calor que
nos une.
La humanidad
reconoce
el calor de un
abrazo
es luz que
enciende
corazones
apagados.
El compartir un
alimento
es compartir la
vida
el calor y la
luz vital
de la savia
lumínica
entre los
hombres,
Somos humanos,
somos
estrellas,
no somos drones
asesinos
ni cyborgs
fríos de metal...
Poseemos
diferencias
en
religión, credo, color,
educación...
pero tenemos
los mismos
latidos, nos
amamos,
nos
comprendemos...
Toleramos
nuestras
diferencias,
respetando
nuestras
decisiones,
nuestros
derechos,
nuestros
deberes
nuestros
espacios...
No
discriminamos,
comprendemos
que la vida
es un constante
renacer
y que todas las
almas
somos
estrellas de polvo
y de barro cósmico…
Renaceremos en
otros cuerpos
quizá a
aquellos cuerpos
que un día
desollaste,
aquel donde
escribiste
bullying,
ofensas y dolor,
Dejando heridas
hondas
que sangran en
el tiempo
y que pronto
regresarán
a tu piel, haz
el bien....
Enseña con el
ejemplo
con tu luz y
calor humano
los valores de
la vida
los fotones,
las formas
transformables
de la materia
en belleza
y valores sublimes...
El amor es
compartir
el pan dulce de
la vida
más no las
palabras
de humo oscuro
del horno
que se lleva el
viento...
Ama a tus
seres
humanos,
plantas,
animales y
universo
no los dejes
morir
en la
oscuridad.
Ama a
aquellos
que
dejaron en tu corazón,
en tu
alma las melodías
de sus
corazones...
La paz no es
una carga
es la
libertad, la conciencia
que desata a
las almas
de las grietas
del mal
llévalos
al eterno manantial
de la luz y del
amor...
Donde el amor
al prójimo
sea la lucha
más importante,
por la vida de
todos los seres
la amada
creación de Dios...
El sagrado acto
de compartir
la energía
primordial
la materia, la
vida, la luz
que encienda a
las almas caídas
envueltas en la
niebla...
Desenvuelve la
niebla
que devora el
cuerpo
de tu
prójimo,
tú eres la
misma lumbre
en tu
corazón
y defensor de
la luz...
--Christian Aycho Carbajal



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