Código Ético de las Luciérnagas
En las entrañas de la vida,
en los cuerpos latentes,
late una programación divina
que enciende la luz del multiverso.
En las tiernas pupilas de esperanza
del bebé en los brazos de la madre
irradia la nostalgia del amor
del entrelazo entre la madre
y el padre, formando el núcleo vivo
que late la existencia
lloviendo un mar de poemas...
En las especies
que pulsan en sus almas,
la esperanza de un nuevo día:
el elíxir vital, el Edén Cósmico,
La aventura epica de existir
en armonía con el prójimo.
Se halla el código del quark
cifrado por un ser supremo
que lucha con sus ejércitos
contra la oscuridad.
Configuró el entrelazo
de los velos cuánticos
para custodiar la luz encendida,
la savia luminiscente de la vida,
el eterno río de luciérnagas.
Lo implantó en los padres,
el código que mantiene encendido
el sistema de la existencia,
para irradiar el código ético
en sus hijos y atravesar años luz...
Pues el abandono
de los cuerpos vulnerables
es un acto contra la existencia,
contra la semilla de un ser,
contra la vida misma.
Padre es quien mantiene
despierto el núcleo vivo
de otro ser, hasta que este
pueda brillar con luz propia
y forjar sus astros internos.
Los hechos que configuran
este amor por la vida
conllevan forjar oficios,
pulir profesiones,
afinar destrezas...
Es aprender a cultivar
desde la oficina
o en el huerto cósmico
las semillas que alimentan
los cuerpos.
Forjar la vida
requiere construir el nido,
el hogar que guarda los latidos
hasta que puedan producir,
con autosuficiencia,
el destino de sus propios latidos.
Hasta que las estrellas
irradien sus pulsos de vida
en otros cuerpos estelares...
Padre es quien, dentro
del entrelazo de amor paternal,
enseña el valor del esfuerzo
para producir el alimento
de cada día.
Los pajarillos asumen
sin divergencias,
por el amor que se tienen,
el proveer a sus crías.
El ethos de su conducta
les enseña a volar,
a buscar su sustento
en la adversidad
y en calma del mundo.
Un ciclo que se repite
de generación en generación,
logrando una nueva configuración
de adaptación y flexibilidad
en la transcripción de su ADN.
en sus enlaces cuánticos.
Las nuevas generaciones
aprenderán a domar
la intemperie y la adversidad,
atravesando con su espada de luz
la oscuridad por la vida.
Capacidades que se heredan,
que se reconfiguran
en el código genético,
en la piel, en el pelaje,
en el fenotipo, transmitiéndose
a los nuevos linajes.
Ser padre no es solo
un acto de responsabilidad,
es un acto que lo trasciende,
es un acto de amor por la vida
del nuevo ser, que traerá más vida
a su linaje, llevando el código
a las generaciones venideras.
No enseñas a un hijo:
fundas un linaje.
Eres el paradigma,
el pilar original
frente al espejo cuántico
donde copian el destello
de tu amor por la vida.
-- Christian Aycho Carbajal



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