Edenfilia











En la vasta constelación,

en las palmas de la luz, último lecho,

mece un fractal con angustia,

horas antes de desplegar sus alas 

hacia el otro cielo.


Sejó en pupilas iridiscentes

y en la consciencia 

de su descendencia.


El día que vuestra madre cerró los ojos,

una parte de mí se fue apagando…


La agonía jadeante 

versa cantos de luz jade,

delegando la misión sublime:

sostener, cultivar y custodiar

el Edén, el arka multiversal 

de las especies.


En los velos de las orquídeas

danzan briznas pristaladas

atraídas por magnéticos hilos;

bordan vórtices alados 

en continuas supernovas.


El hecho de tan solo amar

a todo ser animado,

a cada almateria,

es dar vida.


Vibra en la onda de los ríos

de luminostalgia

que brota de la fuente iridiscente,

gran cauce cósmico, 

pulso interminable.


En todo pliegue del multiverso

hay un refugio seguro

donde los corazones se sostienen

y se afianzan al fulgor.


Vientre materno, 

capullos arbóreos,

hogar y aliento humano,

guarida de chinchilla, 

nidal de zarigüeya,

abrazos del creador

sostienen galaxias y micoplasmas

en cada membrana de quarks.


Donde las plantas liban

las entrañas de la madre tierra

bebiendo la fuente del río de luz,

abrazadas al eterno amor

de la Pachamama, 

del sol, 

de la luna,

de cada astro, 

de todo orbe

en espiral perpetua:

el cosmos que jamás olvidó vibrar.


Mas el cardo nace sin saber quién es,

brota en el silencio,

abraza el sol a las especies y a la tierra.


Cada río, océano, velo:

un fractal de especies

custodian latidos, protección y cuidado,

amor condensado en cada nodo del ser.


No es instinto de supervivencia,

sino luz replegándose al éter,

fractal del mismo cielo

deslizándose en sombras

hacia el retorno del latido infinito.


Es lumbre tejida

en el código de las especies,

velando linajes,

mientras el tiempo 

cuida sus pulsos.


Cuando viajes, 

goza el paisaje;

en cada instante sueña, 

contempla, ríe

en todo paraje.

Omitirlo es no haber llegado:

es ausencia y oscuridad.


No somos estáticos.

Somos idéntico viaje,

alas que ascienden y descienden

en núcleos caleidoscópicos

de flujo perpetuo,

estrellas en muda incesante.


Un paso: instante sublime

en el cosmos verde.

Escribimos el cielo 

con toda semilla sembrada.


El mundo reescribe en nuestros pies

la resonancia de los astros,

el eco, nuestros reflejos,

el poema, partitura sideral,

con cada verso cuántico.

Luego la luminostalgia germina

en el cardo y su flor lila.


Los núcleos: 

un sueño que refleja

los tres tiempos 

de la espiral eterna.


Bellos fractales

se abren en telas luminosas

mientras la savia emerge

del orden supracuántico

que fue tejido en sus palmas,

sobre su piel.


Savia carmesí,

savia clorofílica,

savia lumínica

ilumina y dibuja las especies

en patrones de lumbre.


Donde el néctar de una abeja

encuentra el jugo de una flor,

todo está anudado:

nadie sabe dónde empieza la otra,

y allí el río alquímico ríe

porque ha sellado un nuevo fractal.


Un manto energético,

el cisne cósmico,

contempla y cobija

corazones y rostros

bajo sus plumas, 

otros bajo sus brazos, 

bajo su regazo.


Protege los versos de luz

que volarán entre nimbos,

llanuras, bosques de cardos,

abisales, aguas, atmósferas...

en busca de los frutos de la vida.


Un amor inmanente e inmaculado

ordena los pristales en la piel,

en los conductos,

en cada pétalo de rosas,

en los ojos,

fractales del huerto sagrado.


El firmamento teje su propio matiz

con la piel de su propia fuente:

el río ideal de las ideas,

el espejo cuántico del principio.


Bajo los cardos

se sostienen multiversos de existencia:

roedores, lagartijas, polinizadores,

y la bella zarigüeya

que en su velo

mece el seno del cosmos.


Otro espejo cuántico del origen;

en sus luminostálgicos ojos

habita el alma de otro humano,

la misma que fue zorzal,

eterno niño estelar,

mañana elefante,

y en el ocaso, estrella.


El susurro y el abrazo

de la misma semilla

en el espejo y la cuerda resonante

de todo hijo:

protección, coraza de agujas, ternura,

como su flor lila en el Edén Cósmico.


Exhaló su último aliento,

dejando un gran vacío,

aquel otro cielo 

otra bóveda,

otros ojos, 

otro rostro,

otro fractal del multiverso.


Aquel fractal nunca dejó de existir.



— Christian Aycho Carbajal

Perú, 01 de mayo de 2026.

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Glosario de Neologismos

Almateria – Alma + Materia. Unidad indisoluble de espíritu y sustancia.

Luminostalgia – Luz + Nostalgia. Anhelo de retorno a la fuente luminosa.

Edenfilia – Edén + Filia. Amor que es jardín primordial; protección del linaje.

Sejar (sejó) – Sembrar + Dejar. Transmitir un legado en la mirada de los hijos.

Pristales – Prisma + Prístino + Cristal cuántico. Estructuras que refractan el origen.

Arka – Arca + Arjé (origen). Refugio multiversal de las especies.

Iridiscente – Brillante con colores de arcoíris.

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