Vino amargo

 










El vinotinto sabe a epílogo 

la cicuta que apagó mis labios 

con un beso seco del Hades  

en cada copa, el dolor me sorbe. 


Se lleva mi historia al filo vacío 

mi corazón, cada página en cenizas 

mi vida,  hecha un verso muerto

ya no, no quedan más cantores. 


Queda canto alguno, no hay

nada, sólo almas de libros,

rosas disueltas en melancolía 

ríos amargos en océanos.


Te extraño dormido en la niebla 

pero hay un hilo de nostalgia.


Te tengo en sollozos de hipo 

que se destruyeron en el espejo.


Olvidar tus lienzos debo

para siempre, no queda luz

adiós, ¡rasgaré en la piel del

cielo tu nombre!.


--Christian Aycho Carbajal 

Comentarios

Entradas populares