Navegante de hoy









No hay camino llano

que no ahogue ni deprima;

y no hay neblina ni tormenta

que no clave su oscuro sello

en tu piel, para naufragarte 

en las profundas penumbras.


La travesía de la vida

de desliza en turbulencias

en problemas, forjando

almaterias fuertes.


Es la vida moldeando

el ser, creando corazas

de diamante radiante

para romper y disolver

los obstáculos.


Para luego volverlos

en recuerdos efímeros

que ascienden transmutados,

en escalas de eterna esperanza.


El alimento se cultiva

y se cosecha con la alquimia

del deseo hecho pasión:

a más esfuerzo, más frutos

que deslumbran almaterias.


El alimento es aliento,

es el elíxir cuántico

que ondula la luz mental

de la materia consciente

del yo que despierta.


Soy este latido de hoy;

el pasado son huellas

en la arena, y el futuro

una visión vibrante, un sueño

perfecto.


Hoy es misión,

es aventura y riesgo;

el error invoca corregir.

Mañana es proyección,

un nuevo alba que aguarda.


Hay un bello horizonte

tras la densa nebulosa;

este soy yo, el presente.


¡Estoy vivo!

Mi vida tiene propósitos,

en cada constante existencial;

no soy un espectro vacío,

soy alquimia en esencia,

un fulgor latente que persiste.


Soy el eco de mi alimento,

soy la conciencia reflejada,

soy felicidad neuroalquímica,

soy el niño que no se apaga

en mi eternidad íntima.


Cada minuto que pasa

aprendo sin cadenas,

sin temores, sin barreras;

estancarme no es opción.


¡Disfruto cada constante

del día de hoy!

No es solo estilo de vida,

es el placer existencial.


Sonreír no tiene costo;

acabo con el tsunami

del pasado y del insomnio

al futuro incierto.


Soy el capitán

de mi intrauniverso,

con mente de brújula

y seguro de mi nave

que viaja ondulante 

en la multidimensión.


No navego en el ayer

ni en el mañana;

navego en este momento

que respira luz.


Construyo el Carpe Diem,

rumbo al horizonte de estrellas

que dicta el yo consciente,

el sueño latente de mi esencia

cuántico-cósmica de Dios.


Entre mentiras y engaños,

del naufragio ajeno

y los reflejos rotos,

yo construyo mis ejemplos;

¡derribo oscuros paradigmas

con voluntad solar!


Creo nuevos caminos,

soy conciencia humana,

un manantial cuántico;

trazo nuevas cartas náuticas

al cielo terrenal,

en las palmas del velo

del océano eterno.


Yo construyo el hoy;

pesco mis deseos

en el océano cósmico

de mi conciencia

interdimensional,

y Dios los trae aquí,

al cauce de mis latidos.


Mis deseos surcan firmamentos,

sembrando semillas de estrellas

para la primavera cuántica

que deslumbra mi esencia

en el pristal cuántico

del Edén Cósmico.


— Christian Aycho Carbajal

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