Elegía a mi gato
Tú me elegiste
como dueño
y desde ese día
me convertí
en tu esclavo
y en tu Papá.
Te metiste
en mi corazón con
tu cuerpo peludo,
tus garras y
tus ronroneos.
Tus maullidos eran
croquetas y agua servidas,
nunca me olvidé de ti
mi hijo gatuno.
Y nunca olvidaré
tus rasguños en la silla
tus travesuras
tus mordidas
tus saltoneos
tus ronroneos,
aquellos extraños balbuceos
al ver en la ventana moscas...
Tus ojos enamoradores
que atraían a las visitas
¡Qué lindo gatito!
y preguntaban
por tu nombre...
tu presencia era
un espectáculo en vivo.
Te extraño
en mis noches
vacías, cuando veo
otros gatos...
te veo a ti...
y en la melancolía
de mis ojos
lloro rocíos
apagados.
Ya no veo tu silueta
pasar por la puerta.
Cuando subías
a la cama
con tus patitas,
trepando las sábanas
para llegar a mi pecho
y despertarme
con tus ronroneos
en los oídos
y tus maullidos,...
Rozando tu cola
y lamiendo mi cabello.
La dosis perfecta
de cada mañana
para irme al trabajo
y dejaba tus alimentos
servidos.
Ahora que
tu ausencia
habita esta casa,
es un funeral vacío
un epitafio frío
clavado en mi corazón...
Quiero confesarle
al firmamento
que...
—¡Te extraño!—...
Contigo jugaba
y volvía a ser un niño,
hablando en voces
de ardillas con helio.
—¡Te extraño!—
porque eras mi calma,
luego de volver
del trabajo, de las rutinas.
Convertías mi estrés
en ronroneos
y calmabas mis tensiones,
con tus travesuras.
No sé dónde estás...
pero quiero decirte algo:
¡te extraño!
Gracias por los
mejores momentos.
No eras mi gato,
eras un hijo más
y me sentí...
con el alma fracturada
y el corazón devastado
el día que partiste.
Ojalá algún día
pueda hallarte
en los pliegues
del universo o
en mis sueños.
Para abrazarte
y acariciar
tus patitas
y hacerte masajes.
—Christian Aycho Carbajal
Poema dedicado a la humanidad.
En honor especial a:
Greek, Salem, Greta, Juanito, Lucas..



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