El Barro Cuántico
Somos la creación más sublime
del multiverso dimensional,
una estrella creada
a la escala del patrón ondular,
a la imagen y semejanza de Dios.
Hecho del barro cósmico,
a partir de los elementos
de minerales y gases
que componen todas las estrellas.
Las baterías estelares,
la materia que condensa
la energía estelar en combustible
que enciende la luz
de nuestra conciencia
de nuestros giros.
A través del ATP,
transfiguramos el calor solar
en la energía que impulsa
nuestros latidos,
nuestra sinfonía cuántica.
Somos seres de polvo cósmico,
los navegantes libres
los viajeros de la luz
del inmenso océano existencial,
Poseemos un núcleo,
comprendemos el mundo,
con almateria consciente.
Somos materia
que observa la materia,
somos el espejo material
que refleja la belleza
del rostro de Dios.
Somos un campo de fuerzas,
una radiación que atrae y exhala,
cuyo estallido siembra galaxias.
Y en el crisol de este barro, se funde la luz,
el nervio de mielina bioeléctrica que enciende
la luz de la conciencia.
Somos un imán para minerales,
una tormenta en la sinapsis,
un rayo láser neuromagnético
en la noche nebular.
El ser humano posee fuerzas
cuántico cósmicas
aún no desveladas.
Desde los quarks
más pequeños
hasta galaxias enteras,
el ser humano compone
la pieza clave del rompecabezas
del firmamento estelar.
Un ser capaz de
transformar el mundo,
que lo contiene.
Transfigurando el mundo
en cacofonía o en sinfonía
en fenómenos que florezcan
los pulmones o aniquilen
el latido de Dios.
Somos pulsos
y energía que piensa
en su polvo cósmico.
Somos la galaxia
que toca sus párpados
calientes de grietas
con latidos luminiscentes
de minerales y gases.
El Creador ha tejido
los hilos del ADN
con moléculas
y códigos de belleza
y complejidad.
Hilvanando la red
para perpetuar
la existencia.
Mas el ser humano
fue creado
para una tarea mayor:
Transformar su universo
en la sinfonía cuántica
entre los seres vivos
viva en el Edén Cuántico,
escrito en el libro de la vida.
Hasta que el último
quark siembre
su spin cuántico
y contemple con sus
pupilas humanas
la belleza de nuestro
Edén Cósmico
por toda la eternidad.
— Christian Aycho Carbajal
Poema dedicado a la humanidad.



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