Ecos de un abrazo











Te abrazo en el canto de los grillos

de la noche, en el eco de tu adiós, 

que sigue latente y no se apaga, 

campana que quiebra la herida 

y en su grieta...

dónde aún resuena mi nombre.


Como el rocío que cae al  

precipicio, gotas en ecos 

del alma fracturada 

en tu ausencia,

ahogándose 

el alma atrapada en 

un cuarzo translúcido 

sin fondo, sin sentido.


Tu vestido de arrebol  

ardía fuego rojo en la cien 

entre el verso de papel, 

las miradas incendiarias que

iluminaban estrellas muertas.  


Te abrazo en ojos cansados 

porque sólo en sueños  

los besos suspendidos

aún derriten mi escarcha.  


Te tengo en el latido

de un suspiro, 

cuál viento que apaga 

mi aliento  

que aún palpita

como el reloj 

sin las horas.  


Te abrazo en un canto  

que la noche entona:  

el adiós intermitente

campana que tintinea,  

y resuena a duros golpes 

hasta que la herida 

repita tu nombre.


--Christian Aycho Carbajal

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