Oda a la Conciencia Social
Las familias humanas
provienen del árbol cuántico
de raíces de oro profundas
arraigados a la roca madre.
Que han resistido las nebulosas
del dolor con lucha y resistencia
pertinaz con puños de diamante
porque el pueblo es parte del
motor existencial del universo.
Pretendieron devastar su
conciencia y su existencia
con guerras sembradas,
devastaciones, holocaustos...
hasta el punto de rasgar
la pluma y el corazón
del escritor.
Horadando los corazones,
dejando sombras bajo
los muros y pulverizando
a las almas espantadas.
Los fragmentaron en
prisiones de ego
para mejor reinado
y control, repartiéndose
el botín de la tierra...
Utilizando a los medios
de prensa como narradores
de sus engaños,
la fabrica de clientes
y pobladores satisfechos.
Intentaron hacer
que olvidaran su
esencia humana y
dañando, generaciones,
tallos, hojas, troncos,
semillas...
Con bombas que arrasaron
raíces y semillas,
convirtiendo en cenizas
a la humanidad.
Cegándolo con fronteras
para que se inmolaran
en los campos de batalla
Sembraron en sus
pensamientos
virus de odios
con dogmas e
ideologías.
Llevaron a casi todos
a desconocer
su esencia humana
con la leyenda
del vacío existencial
el boleto sin regreso
al abismo de su extinción.
Le hicieron beber
los licores de la ambición,
embriagándolo en mapas
para sacrificarse en las guerras.
Los dividieron
en fronteras para
ahondar diferencias y
egoísmos orquestados.
Pretendieron programar
su conciencia para utilizarlo
como un arma, instrumento
de sus oscuros intereses,
cambiando almas
por riquezas.
Hasta el extremo de hacer que bese
la sangre y el óxido de sus cadenas
rezando con sus dedos fracturados,
arrodillándose con llagas en sus
rodillas como si fueran Dioses.
La humanidad
posee un núcleo
y una memoria
que nadie podrá
cambiar, Dios
protege los controles
de su conciencia.
Pero jamás consiguieron
mutar su corazón
ni las razones de su alma
de su conciencia humana
no consiguieron
extinguir su brillo estelar.
La luz de su núcleo
su alma-corazón,
su conciencia,
su astro contra
la tempestad, el caos
y el tormento.
La conciencia social
vibra la luz de la verdad
y los valores cósmicos,
tejiendo el futuro
del calor humano
por una mejor
convivencia social.
Donde el hambre y
la maldad sean
leyendas y cuento
de hadas que
nunca existieron.
Donde desarrollemos
ciencia y ética humana
para crear un mundo
del futuro bio y tecnológico
donde las enfermedades
sean fósiles de un pasado.
Y que nuestra
especie humana
luche por conseguir
su desarrollo,
vibrando nueva luz
en nuestra Vía Láctea,
descubrir el firmamento
y proteger nuestro
nuevo Edén Cósmico.
—Christian Aycho Carbajal



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