Bésame
Bésame en el pétalo
de un pensamiento,
con ansias en mis
horas más tristes y oscuras.
Bésame radiante
en mis silencios
inhóspitos y fríos,
y muerde mis labios,
quiero oír los versos
de tus latidos.
Bésame y sácame
de este infierno con
tus suaves manos
de petricor y
arráncame
de este laberinto
eterno y extenso.
Bésame, que la muerte
me susurra por las venas,
y solo tu aliento es
oxígeno y jadeo eterno.
Bésame en mis pasos
sobre las sombras,
con pétalos nuevos
enredados en tus dedos,
jardín de piel y conjuros.
Bésame esta noche
como si el mundo
acabara en cada beso,
y el amanecer fuera
solo un mito escrito
en tu espalda.
Bésame hasta que
el tiempo se rinda
a nuestros pies
y la eternidad sea
un suspiro
atrapado entre
tus dientes.
Bésame, que no
puedo con esto,
siento que muero en
párpados cansados,
me quedé en la ausencia
de tu aire, no puedo
sentir tus jadeos.
Bésame, no
puedo contra los
tictacs del reloj que
golpean mi corazón,
y detén este tiempo
que aplasta y pisa
mi alma.
Bésame en cada
lágrima que me
ahoga y seca
mi voz cansada,
y en sueños
que parezca hoy,
aquel ayer donde
todo parecía eterno.
Bésame, quiero
olvidar que estoy solo,
y que todo es igual
que el cristal de ayer,
que quiero deleitar
el sabor de tu firmamento.
Bésame, necesito
sentir en mi piel
el roce de todos tus
capítulos y escenas.
Quiero despertar
de este sueño,
para tocar tu cielo
con alegres melodías.
Bésame está
noche, que mañana
quiero despertar
atado a tu esternón,
para andar libre de sombras,
con pétalos nuevos
de floral primavera.
Bésame para
olvidar la soledad,
y que todo es igual
al abrazo de ayer.
Quiero morir en un
destello de tus
dulces cabellos.
Bésame en la mente
y quítame estos
pétalos marchitos.
Y renacer tal y como tú lo
hiciste, que reconstruir
un nuevo universo
es lo que quiero.
--Christian Aycho Carbajal



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