El Anhelo Existencial

 











No hay un punto fijo 

donde las almas se refugien, 

el quantum es un infinito río

del espejo interdimensional.


El multiverso fluye 

en una constante 

relativa e interminable

donde los cuerpos flotan

y bailan arrastrados

por la corriente cósmica.


Donde supermasivos 

y fuerzas de la constante

relativa tensan las olas

en un vaivén de giros 

en jadeos y tormentas

de suspenso y drama.


Un cuerpo nace, 

y en él, el alma 

destila el vino estelar 

que el tiempo esculpe

en el fruto de un instante.


La vida no es estatua 

de mármol gélido y rígido,

es la savia medular 

el baile de los quarks, 

leptones y bolsones

de hologramas animados.


El hombre que trasciende 

teje en silencio cada puente,

cura sus heridas y teje

sus respuestas en el firmamento.


Es fruto de sus cultivos, 

es vino de su vendimia interior 

el pan que alimenta su fuente

el vuelo y alas de su mente

el temblor que abraza su costado 

el metal de su moral 

el crisol que afina su cuerdas.


Si ofrendas al cielo

bendiciones,

el alba te cubrirá,

si sacrificas a la noche

maldiciones,

su manto te sorberá.


El hombre teje del hambre

la cima de sus anhelos,

brota las semillas 

en el instante del alimento 

en el punto del aliento.


Dios no es un ser lejano, 

es la luz en cada núcleo 

es la conciencia en el pristal 

el creador interdimensional, 

el amor infinito.


Somos viajeros cósmicos 

del mundo material,

pero el placer y el goce 

no son malos,

Es el mal cuando 

dañan a otros, 

desgarrando los pristales.


La evolución 

desvela su secreto

no hay yo que valga 

un reflejo vacío,

purifica tu alma 

en luces desde tus cenizas,

no en la tribu

sino en la piel del extraño.


El amor, es el pulso

que mueve la existencia,

el valor más profundo, 

que bebe la luz 

y enciende la noche.


El alfarero del universo, 

el río que nos ata,

el latido del éter,

el fuego crea nuevas vidas,

el viento que  transforma,

el tatuador del instante,

el sol del alba,

el amor es Dios.


Toda revolución 

nace de las heridas

del velo social,

del desgarro humano,


Para imponer el amor 

sobre la oscuridad,

para vencer la crisis 

que destruye la vida.


El amor es la lentitud del alba 

que disipa toda sombra,

que altera los contextos, 

que los colores nombran,

que funde los contrastes, 

que revela el brillo original 

de los cuerpos.


Dios es la médula 

de cada átomo 

la conciencia en expansión, 

que ilumina el mundo.


Con su amor y razón,

para que la vida prospere,

para que brille la luz,

y la oscuridad se rinda 

ante su eterna cruz.


El amor es la ley, 

gravitacional del

anhelo existencial 

el fin y el principio,

el eje que nos guía, 

el fuego que nos limpia.

en él, todo converge; 

en él, todo renace.


Gira el universo 

y en su órbita

en su núcleo, 

arde el abrazo

incandescente,

donde late el clamor 

de las almaterias

en ríos de voces

que funden sus deseos

y plegarias a Dios.


El canto de la vida

la sinfonía cósmica 

que Dios pincela 

con el néctar alquímico 

con el fruto que satisface

la sed existencial.


--Christian Aycho Carbajal

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