Golpes de la oscuridad

 
















Golpes que chasquean

en el silencio 

de los falsos profetas,  

y piquea tan fuerte  

en ojos del ciego samaritano.  


Hiere en sangre carmesí 

despellejada en piel,  

y en llagas que el tiempo,  

astuto alquimista

convirtió en rubí.  


Es lanza que traspasa  

la aorta, la yugular  

por la espalda...

mientras el corazón canta  

su último salmo al revés.  


Es la pesada alevosía  

que rompe el cristal de la razón,  

dejando sólo estrellas rotas  

y una lápida pulverizada  

bajo la lengua 

de los mentirosos.  


Es el jugo amargo de la cicuta  

que los ángeles caídos  

sirven en copas de hueso,  

dulce como el polvo de diamante  

que ciega al sediento inocente.  


Es máscara sagrada,  

maquillada con polvo de estatuas,  

sonrisa perfecta de orcos  

que rezan en catedrales de humo.  


Es medusa lozana ofreciéndote 

una manzana donde brillan

como gusanos en carroña tus deseos.  


Es tiempo perdido  

pescando sombras 

de zapatos 

en lagos desiertos

donde los dioses  

olvidaron sus nombres.  


Es exprimir el néctar  

de naranjas de piedras

mientras la sed  

es savia seca en 

el labios de asbesto.


Son cuerpos sin almas,  

habitados por espectros,  

por vientos que rompen 

el cielo en nebulosas

juramentos de verdugos

inventados en ambiciones.  


Son átomos vacíos

cuando la Monalisa 

borró sus labios, 

sonrisa eterna que 

mintió al tiempo.


Son esqueletos sin huesos,  

fantasmas triviales 

que el sol descubre 

en bandeja de plata.  


Orcos que rezan en 

catedrales de humo 

que incendian almas 

y disuelven los vitrales.


Es la bendición  

señal en tu frente,  

mientras en tu espalda,  

es diatriba que

te clava su cruz.  


Es un coro de

oscura adulación,

hoy palmas

mañana clavos

hoy vivas, 

mañana crucifijos.


--Christian Aycho Carbajal 


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