Alas


Una tarde de abril

me encontré con el fractal

de un sabio ancestral

en la piazza Carlo Felice

frente a Porta Nuova.


Él contemplaba los cortejos

y arrullos de las palomas

sonriendo con madres y niños

en los huertos cloroluminares.


Ofrendé la bolsa de semillas;

de pronto una avalancha

de plumas, aleteos y picos,

deleitaron el banquete cósmico,

supernova del asombro humano.


Aquel anciano me miró

con alegría y preguntó

de dónde provenía,

y nos dejamos sumergir

en cuestiones filosóficas.


A él le fascinaba

que hubiera alguien

oyendo las notas del quantum,

yo solo preguntaba

y él cantaba los versos del cielo.


Le pregunté:

¿qué es la vida?,

y sobre las paradojas

de lo material,

del ego,

la ambición,

la pobreza,

en un mundo de tantas desigualdades.


Él respondió:

Jamás hemos estado solos,

somos estados

de probabilidades de onda

y partícula.


En el fractal del cosmos

las órbitas tejen campos

de realidades multiversales;

la vida es materia vibrante:

esferas de fotones alquímicos

en cada caleidoscopio cuántico.


Los animales laten en armonía

sin fracturar el orden del cosmos;

en cambio algunos seres inhumanos

destruyen la vida de las especies.


Cada ser,

cada estrella,

cada nodo del fractal

genera un campo electromagnético

y una atmósfera de envolturas vivas:

pulpa, músculos, tejidos anidados

capa a capa

que se pliega y despliega

en vórtices de partículas.


La suma de todos los seres

genera cada atmósfera gaseosa;

cada uno un espacio,

un plano de las especies

del multiverso.


La armonía de uno implica a otros;

el error fractal de uno o varios seres

debilita y colapsa este campo,

en fenómenos que extinguen

a infillones de nodos latentes.


En cada huella del hombre

hay gritos perdidos,

sangre de las especies

y osarios del colapso.


Las plantas crecen

cuando el agricultor agujerea

los pliegues con el filo,

la cápsula del ser,

donde la raíz

fracta el relámpago

de succión y alquimia floral.


Los frutos brotan

de los brazos

que siembran;

las ideas son códices neurales,

de memorias estelares,

la praxis transforma el mundo.


La praxis teje músculos,

el intercambio de núcleos

es acoplamiento de nuevos pliegues,

de nueva pulpa de almíbar.


El elíxir del fruto libado

se integra al fractal

en continuo movimiento;

son pliegues masticados

plegándose y desplegándose

en el multiverso corporal.


En constante expansión

de filamentos arbóreos,

en constante movimiento,

cada ser, un cosmos.


Las voluntades se apagan

en intenciones egoístas

que desvían el flujo

con manos y hocicos turbios

que sorben la esencia del ser.


Una falla fractal

en la arquitectura cósmica

desde el cimiento de las briznas.


Persisten muchos campos

en cúmulos,

en grupos,

en sociedades,

en naciones humanas,

que encauzan el río de energía

a los valles del Edén

o a los abismos del Hades.


El problema es la aceptación:

todos permitimos el caos,

porque se ha hecho parte

del mismo respiro,

de la misma piel.


Cambiar el paisaje

es trasfigurar las caretas

y los tentáculos de la crisis

por rostros con esencia.


Un mundo sin conciencia

es el caos pulsando

el colapso infernal

de las estrellas.


El error de las baterías

de acoplamiento cuántico

refracta el mismo error

en la fuente almaterial

de cada ser,

de cada estrella.


Somos el molde

de la refracción nuclear,

confluencia de todas las fuerzas

que tejen el rostro fractal

de las especies del mundo.


Cada ser en un punto de luz

que bebe más lumbre

para seguir encendiendo

la belleza de las galaxias.


La luminaria que arde

en cada cuerpo vibrante,

en cada latido titilante,

es el retorno eterno

a la fuente original,

al río cósmico esencial.


Al final me dijo:

Somos los seres humanos:

fuerza, brazos, semilla y energía;

la bondad es un campo de alas

y raíces que vuelan,

reanima el río de lumbre de bandadas

y multiversos de interespecies

ayni cuántico,

donde el amor es la fuente primordial

de nuestra naturaleza sagrada.


Las palomas alzaron el vuelo.

Y yo supe que nunca había estado solo.


Aquel anciano me miró con luminostalgia

y se despidió:

Adiós. Nos vemos en los próximos fractales.

Despegó sus alas.

Somos eternos viajeros de este vasto cosmos.

Tengo dos días de vida

con este corazón, este rostro

cuyo reflejo amé.


Nada.


He amado y amo a cada ser,

mi esposa, hijos, nietos,

a las especies,

al Cosmos-Dios...

Cambié el horizonte

de mi pequeño fractal

en fascinante asombro.


Adiós.


Mis ojos voltearon

los párpados del libro cósmico

con rocíos en la garganta

envuelto en profunda ternura.


--Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad.

Perú, 08 de abril de 2026.

Derechos reservados ®


Glosario de Neologismos 

1. Cloroluminares– Espacios donde fotosíntesis y bioluminiscencia se funden en coherencia cuántica; representan la armonía fractal y un “Edén cuántico” de resonancia entre especies.

2. Infillones – Fusión de infinito y millones; expresa la enorme pero finita cantidad de estados cuánticos y vidas latentes. Es un llamado ético a la responsabilidad: cada acto afecta a innumerables nodos.

3. Almaterial – Unidad de alma y materia; supera la dualidad cartesiana. Señala un sustrato único donde conciencia y materia son inseparables (como el vacío cuántico). Es la inteligencia intrínseca del cosmos.

4. Luminostalgia– Luz + nostalgia; entrelazamiento temporal entre presente y pasado. La mirada que resuena con lo amado perdido, transformando la pérdida en coherencia radiante y aceptación gozosa de la finitud.

5. Interespecies– Relación y cooperación cuántica mutua, ayni cuántico entre especies como nodos entrelazados, más allá de la simbiosis. Designa un espacio de no-localidad donde las fronteras biológicas se disuelven; ética de la coexistencia multiversal.

6. Cápsula del ser – Membrana de coherencia (como la semilla o el huevo) que protege un estado cuántico. Agujerearla es colapsar la superposición hacia la realidad manifiesta; símbolo del ego que se abre mediante la praxis transformadora.

7. Campo de alas y raíces que vuelan – Campo unificado de opuestos en superposición: libertad (alas) y arraigo (raíces) coexisten. La bondad es el operador que mantiene esta coherencia paradójica, reanimando el flujo de lumbre.

8. Banquete cósmico – El acto cotidiano de alimentar aves como intercambio de partículas entrelazadas, participación en el flujo energético del cosmos. Es la comunión sin ritual, reconocimiento de la interconexión almaterial.

9. Párpados del libro cósmico – Los observadores que colapsan o expanden realidades al abrir o cerrar los ojos. Voltear los párpados es cambiar el estado de observación hacia una conciencia fractal, co-creando el universo.

10. Rocíos en la garganta – Luz condensada en emoción (lágrimas no derramadas); estado superpuesto entre habla y silencio. Representa la experiencia de lo sagrado como un temblor húmedo antes de la palabra o el canto.



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