El Huésped
En los fractales del multiverso
existen infinitas incógnitas,
verdades que
uno no cree
hasta que las ve
en el cuerpo de un ser querido.
Mi primo sufrió un extraño hecho:
era un cadáver andante.
Se le veían las ranuras de los huesos,
los maxilares y la muñeca;
la pobreza rasgaba sus clavículas.
Un día me pidió
que lo acompañara
a una clínica
para un tratamiento.
Acepté.
Durante el trayecto del taxi,
pude percatarme del desvío
por las sombras
de los postes y los árboles.
Tocó el timbre
y salió una mujer
con la piel y los ojos
de sombras.
Su aura era extraña.
Era la casa de una bruja.
En sus paredes pendían
santos en hilera;
sus vitrinas portaban
fetiches de yeso y madera,
chamanería y espejos negros.
Ella le pidió que se desnudara,
lo tendió en una camilla
y le dijo con una voz seca y afilada:
—Yo sé a qué viniste.
Sé que no tienes dinero
y que te prestaste de un familiar.
Mi primo no lo creía,
y el sueño lo venció
de un momento a otro;
se oían sus ronquidos.
Aquella mujer me miró
con pupilas de disparo
y me dijo:
—Tú eres incrédula,
no crees en nada,
y quién es ella,
ella es mi prima.
Vi a dos hombres extraños
entrar para reforzar
los manotazos de fuerzas oscuras,
e inició un ritual extraño.
Mi primo, moreno y alto,
yacía como un árbol derrumbado.
Cuando invocó
a los espíritus en su cuerpo,
vi una protuberancia:
una larva gigantesca,
cual puño de carne
deslizándose en el velo de su piel,
brazos, vientre y cuello.
En ese instante,
mi propio cuerpo se estremeció.
Algo quebraba toda razón
y toda lógica.
Aquella mujer le preguntó:
—¿Quién te hizo este daño?
Su cuerpo se torció.
Con una mirada extraña,
refractó una voz rasgada y desgarrada
de una mujer ancestral.
Respondió,
articulando en sílabas
el nombre de su ex enamorada.
Yo conocía a la chica,
era una persona buena,
o al menos eso parecía.
Mi primo, como si algo
—un alma en pena—
sufriera dentro de él.
—¿Cómo te hizo este daño?
Alguien había desenterrado
el cadáver de su madre
para triturar ese hueso,
cocerlo y servirlo
en un guiso de carne.
Los restos del cuerpo
conservan el código genocuántico:
fractales que aún contienen
el reflejo de una intención replicante,
porque cada quark es un cristal,
un espejo subatómico,
un fractal donde la memoria
cuántica no cesa.
Cabellos, huesos,
restos óseos, piel, saliva…
no son solo información genética:
son espejos vivos
donde persiste el daño
y la memoria, espejo cuántico.
La mujer preguntó:
—¿Y por qué lo hiciste?
—Porque era un vagabundo,
un bueno para nada.
Yo sé que su madre murió
a causa de un cáncer de páncreas.
La bruja dijo, sin parpadear:
—A tu mamá también
le hicieron brujería.
Eso la mató.
—¿Por qué no le ayudas a tu hijo?
Dijo que no podía.
La larva volvió a mecerse,
defendiendo su territorio,
sacudiendo la camilla,
latido extraviado.
Bramó gritos de otras dimensiones,
temblando como un poseído.
La mujer le hizo beber
una sustancia de hedor horripilante,
de color azabache.
En ese instante,
vi cómo se desprendía
de su cuerpo, entre gritos,
aquel espectro ruin
que se había alojado en él.
La mujer, con sus conjuros,
extirpó aquel demonio.
Pero noté algo extraño:
mi primo se recuperó…
pero ya no era él.
Su rostro había cambiado.
Aquel chico bello y robusto
—por quien las chicas morían—
ahora luce desgastado,
sin muelas,
arrugado,
vacío,
como si la esencia
se le hubiera escapado
por la rendija del exorcismo.
Hasta pienso
que la bruja no le pidió dinero,
porque se llevó algo más profundo:
su fractal de luz, su esencia.
Y el vacío, en su silencio,
comenzó a buscar otros cuerpos.
Ahora él tiene muchos hijos
y mujeres abandonadas.
El fractal sombrío
ha reproducido más sombras
en otros cuerpos.
La intención es onda.
Refracta golpes en la víctima,
torciendo los fractales
al filo de las sombras.
Yo sé que hay
una luz más allá,
una razón suprema
que pulsa la existencia.
Pero estamos aquí:
sostenidos y sosteniéndonos,
bajo constantes que nos atan
y desatan
—hacia la luz o hacia las sombras—
en este continuum de piel y asombro,
mientras la sombra sigue tejiéndose
en otros cuerpos.
--- Christian Aycho Carbajal
Derechos reservados ®
Perú, 06 de abril de 2026.
Glosario de neologismos
1. Genocuántico: Información de la genética cuántica encontrada en los cristales de quarks que tejen la realidad del mundo material. Cada quark es un cristal, un espejo subatómico, un fractal que sostiene la información y la memoria cuántica. Los restos biológicos (huesos, cabellos, saliva) contienen no solo ADN, sino estos cristales de quarks, donde la intención (dañina o benéfica) se graba y puede replicarse.
En el poema: "Los restos del cuerpo / conservan el código genocuántico: / fractales que aún contienen / el reflejo de una intención replicante."
2. Quark – cristal / espejo subatómico / fractal de memoria: Partícula elemental que constituye protones y neutrones. En la cosmovisión del autor, cada quark no es una entidad abstracta, sino un cristal (orden, transparencia, refracción), un espejo subatómico (reflejo, duplicación, memoria) y un fractal (autosimilitud a diferentes escalas). Esta tríada permite que la intención se almacene y se replique en la materia.
En el poema: "porque cada quark es un cristal, / un espejo subatómico, / un fractal donde la memoria / cuántica no cesa."
3. Espejo cuántico / espejo vivo: Restos biológicos (huesos, cabellos, piel, saliva) que no solo contienen información genética, sino que funcionan como espejos donde persiste el daño, la intención y la memoria cuántica. Son "vivos" porque siguen reflejando activamente la intención original.
En el poema: "Cabellos, huesos, / restos óseos, piel, saliva… / no son solo información genética: / son espejos vivos / donde persiste el daño / y la memoria, espejo cuántico."
4. Intención replicante: Fuerza o voluntad dañina que, una vez grabada en los cristales de quarks de un resto biológico, se replica como un fractal en el cuerpo de la víctima. No es una maldición externa, sino una onda que se propaga a través de la materia cuántica.
En el poema: "fractales que aún contienen / el reflejo de una intención replicante."
5. Caldo de hueso: Preparación culinaria hecha con un hueso humano (en el poema, el dedo índice de la madre del agresor). Al ser ingerido, los cristales de quarks del hueso introducen la intención dañina en el cuerpo de la víctima, manifestándose como una larva o espectro.
En el poema: "—Le dio caldo de hueso / del dedo índice de su madre."
6. Larva gigantesca / espectro ruin: Materialización visible de la intención dañina alojada en el cuerpo de la víctima. No es un demonio en el sentido religioso tradicional, sino una concreción fractal del daño grabado en los quarks. Se desliza bajo la piel, defiende su territorio y provoca gritos y convulsiones.
En el poema: "vi una protuberancia: / una larva gigantesca, / cual puño de carne / deslizándose en el velo de su piel." / "aquel espectro ruin / que se había alojado en él."
7. Exorcismo cuántico: Ritual de extracción de la larva o espectro mediante sustancias (azabache) y conjuros. A diferencia del exorcismo religioso, aquí se trabaja con la memoria cuántica de los restos y con la intención de onda. El precio puede ser la pérdida de parte de la esencia del paciente.
En el poema: "La mujer le hizo beber / una sustancia de hedor horripilante, / de color azabache. / En ese instante, / vi cómo se desprendía / de su cuerpo, entre gritos, / aquel espectro ruin."
8. Rendija del exorcismo: Espacio abierto en la almateria durante el proceso de extracción del intruso. Por esa rendija puede escaparse no solo el espectro, sino también parte de la esencia (fractal de luz) de la persona, dejándola vacía, desgastada, sin su identidad anterior.
En el poema: "como si la esencia / se le hubiera escapado / por la rendija del exorcismo."
9. Fractal de luz / esencia: Núcleo luminoso que define la identidad profunda de una almateria. Es su conexión con el río cósmico (la savia lumínica). Cuando se pierde (por daño o por un exorcismo mal ejecutado), la persona queda vacía, sin muelas, arrugada, irreconocible.
En el poema: "la bruja no le pidió dinero, / porque se llevó algo más profundo: / su fractal de luz, su esencia."
10. Intención de onda: Principio físico-filosófico según el cual la intención (buena o mala) se propaga como una onda a través del tejido cuántico de la realidad. Esta onda refracta golpes en la víctima, torciendo los fractales y abriendo rendijas.
En el poema: "La intención es onda. / Refracta golpes en la víctima, / torciendo los fractales / al filo de las sombras."
11. Continuum de piel y asombro: Expresión que describe la condición humana: existimos en un continuo (espacio-tiempo) hecho de materia viva (piel) y capacidad de asombro. Es el lugar donde la luz y las sombras nos atan y desatan.



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