La Fuente Eterna
En las olas del multiverso
resuena la memoria
meciendo en sus palmas
el vaivén del ser.
¡Papá!
papá...
Su voz quebrada
perdida entre el silencio
de las miradas ahogadas,
entre el catéter de sus venas
entre los abrazos caídos.
Los océanos se tuercen
en huracanes de angustia.
¿cómo te sientes abuelito?
me duele el brazo,
pero, estoy feliz...
un suspiro profundo
...
de verlos juntos.
La enfermera observa
los latidos del fractal,
mide el calor
de la luz en su cuerpo.
Su voz, arrullo de brisas:
¡hijos míos no lloren!
no me estoy despidiendo.
En otras sonrisas
del verso cósmico
volveremos a vernos.
En el canto del río eterno,
que vibra versos de cristales,
en la sonrisa del tiempo.
El paisaje cósmico,
espiral de lumen,
en sus lunares de jade
astros serafines susurran
aliento de almíbar.
El ruiseñor abraza el silencio,
y en su pico nacen estrellas.
Un coro ilumina el enigma.
La fuente irisdiscente
se llena de luminostalgia.
El rostro del cosmos,
en sus raíces, tintinea:
xilófono y lamento,
una sinfonía que duele.
El trino de una doncella
tensa los pulsos
entre fractales del Arca
infillones de ecos
se expanden de las cenizas
de latidos extintos
y la lluvia del mar
en las pupilas de la luna.
El portal de las cuerdas invisibles
abre lienzos de pétalos
en danzas y rostros de realidad.
Las sombras se disipan
del pliegue herido.
Sus raíces,
sus brotes fractales
giran en órbita al Edén:
la tierra se ilumina
o se apaga en
las manos de luz de la humanidad.
Entrelazan sus brazos
en guirnaldas sagradas
en el semblante de Dios.
¡Abuelito!
Nos duele que te vayas,
tu ausencia nos aplasta.
Solo les pido
cumplir
la única promesa:
no se alejen
de la fuente eterna.
Quiero volver a verlos
en los otros ojos del cielo.
¡Los amo!
fue el último aliento
de luz de setenta y dos años,
ciclo y camino
de un mismo pulso.
La belleza real
es la cimática de los qubits
en los tulipanes de arrebol.
Ríos de lágrimas,
diafragmas sin aire.
El invierno delinea
un otoño final.
El alma se desliza
en la brisa
hacia otra aurora.
Sus hijos se funden
entre sollozos y abrazos,
elevando, sin saberlo,
destellos de plegarias.
Un pulso invisible
los abraza a todos.
Y ahora son plumas en el cielo
una semilla nueva
nueva ave que ya nos habita.
—Christian Aycho Carbajal
Dedicado a la humanidad.
Perú, 10 de abril de 2026.
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Glosario de Neologismos
Almaterial: Unidad indivisible de alma y materia. La luz que anima la forma y transita de un cuerpo a otro.
Fuente eterna: Origen y destino de toda existencia. Núcleo ontológico donde todo se entrelaza y retorna.
Fractal (resignificado): Patrón que se repite a distintas escalas. Cada vida es una variación del mismo pulso esencial.
Luminostalgia: Luz del recuerdo que duele: el ser amado persiste, pero en otra forma.
Fuente irisdiscente: Fuente que brilla con los colores del arcoíris.
Infillones: Infinito + millones. Cantidad incalculable de latidos, pulsos o vidas.
Verso cósmico (resignificado): La totalidad como lenguaje. Cada vida, cada poema, es un fragmento de esa escritura infinita.
Plegarias de luz: Actos de amor que transforman lo invisible. Intenciones que modulan el campo electromagnético.
Campos de ondas: Trama sutil donde emoción y existencia se afectan mutuamente. El campo electromagnético cuántico.
Otros ojos del cielo: Nuevas formas de percibir y existir. El lugar del reencuentro. Múltiples conciencias entrelazadas.
Nueva semilla (resignificado): Continuidad de la vida en otra manifestación. No inicio, sino transformación.
Río eterno (resignificado): El flujo divino del cosmos que retorna en otros ciclos, con otros rostros. Dios como río que nunca cesa.
Guirnaldas sagradas: Ofrenda circular que entrelaza lo humano con lo divino. Símbolo de la unión fraterna que construye el Edén.
Manos de luz: Las manos de los hijos hechas de la misma luz heredada del abuelo. Con ellas construyen o apagan la Tierra.
Danzas de realidad: El movimiento vibratorio del cosmos cuando la belleza real (cimática de qubits) se manifiesta como pétalos que se abren.



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