El Alquimista del Tiempo
















Palpa tu pecho...

siente tus latidos...

siente los pulsos...

siente el tiempo...
siente el aire

siente la vibra...

siente el río incesante….

siente la constelación

en tus venas...

 

Un latido, un pulso, 

un spin, un giro,

un rotor, un fotón,  

un río de luz, un flujo

un electrón, un...  

 

La partícula celestial 

que enciende la luz  

y el calor del cosmos.  

 

Eres la materia viva  

que mantiene  

la esencia caliente  

del núcleo existencial.

 

Eres el alquimista 

del éter cuántico,

la materia lumínica;  

del río de fotones, 

calor, ondas y materia.

 

Llevamos en 

gluones y xilema

hemoglobina y plasma

en iones y pulsares

el combustible estelar,

que inflama nebulosas 

y rota el tiempo 

y las órbitas 

en sinfonía perfecta.

 

Quarks en átomos,  

átomos en insectos 

humanos en planetas

almas latentes en cuásares...

Dios habita todos sus núcleos...

 

Somos la materia  

que se mantiene  

viva en el mismo  

río cuántico invisible  

que nos une.  

 

Somos los astros  

estelares que habitan  

este universo.  

 

Nosotros transfiguramos  

la materia con el deseo,  

el tiempo, los fotones,  

la vibración, el corazón,  

la mente, las fuerzas  

de nuestras entrañas.  

 

La humanidad posee 

inteligencia cuántica:  

no para cuestionar  

su razón existencial,  

sino para cuidar 

el río etéreo,  

salvar a todas 

las especies  

de su cosmos,  

 

Las estrellas vivas,

que son las olas 

del mar existencial.

 

Somos el ordenador 

cuántico que Dios creó 

con código 

de luz entrelazada 

y gravedad.

 

somos su cauce 

y custodio, 

los guardianes 

los héroes 

del río cuántico.

y arquitectos 

del Edén Cósmico.

 

La humanidad 

es el péndulo 

que oscila 

entre el átomo 

y las galaxias.

 

Todos, somos las piezas  

del reloj del tiempo;  

somos las manos 

del escultor galáctico

que talla la eternidad.

 

El fulgor vivo que enciende

el motor de los engranajes 

el giro de la existencia.

 

Somos el polvo cósmico

del mismo barro estelar 

que arde en los reactores 

de la antimateria.

 

La materia

que escribe 

su historia

en las memorias
de la misma materia.

 

Los seres que 

le cantan poemas 

a su manantial celestial.

Dios, por los siglos 

de los siglos...


—Christian Aycho Carbajal

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