La felicidad
Los ojos del mundo rastrean la felicidad,
hasta bajo las piedras de los ríos,
y no logran hallar un solo eco del rastro.
Quizá el error sea materializarla,
distorsionando el rumbo de la brújula,
los mapas mienten.
¿Qué es, pues? ...
Un voltaje invisible,
la energía etérea
una corriente cálida que nace
al rozar otras almas, otros seres,
en el pulso mismo de la vida.
Cuando dos, amándose,
olvidan el tiempo
horas que se disuelven
en besos y palabras,
en el sabor lento y agradable del alimento,
en el nudo de calma de un abrazo,
en el beso de miel que eterniza el instante.
Cuando amigos se reúnen,
estallan en bromas
y comparten canciones,
y la cámara captura su luz fugaz.
En el almuerzo familiar,
las historias y el cariño se sirven
en cada plato con amor,
y la felicidad calienta
los corazones en calma.
Dicen que son las personas y los lugares
los que tejen tu mundo de alegría,
pero la clave es más honda:
Es un acuerdo íntimo,
la comprensión,
la empatía,
ese puente que enciende
el fuego efímero y perfecto,
que funde las fronteras del alma
en un solo latido.
No es solo el paisaje,
no es un punto,
es la esencia,
la savia del tiempo
el néctar del alma...
la energía del tiempo
que liban las abejas.
Son los momentos...
al lado de las personas
que crean y hacen de este universo
un cuento de hadas
donde el niño que fuimos
vuelve a latir el presente perpetuo,
la felicidad es tu propio río,
la fuente que en su corriente
emana el milagro cotidiano,
¡La felicidad!.
--Christian Aycho Carbajal
Un poema filosófico para quienes
aún no encuentran la felicidad.



Comentarios
Publicar un comentario