¡Ojalá, no sea tarde!














Naces desnudo, un humano más 

en esta larga lista del sufrimiento.


Un ciego que percibe el caos, atrapado 

en un callejón que los demás no ayudan.


Un mendigo suplicando monedas de vida

para comer en horas sin techo y cama fría. 


Un niño en el albergue de caras extrañas

abrazando un peluche que no es su madre.


Un reo que llora rabia, prisionero de su mente

caballero de las mazmorras del destierro.


Un carpintero que lija esperanzas de goma

en muebles que brillan el lujo en sus ojos.


Un jardinero sudando el sol, abrazado al árbol 

con un puñado de tierra en sus zapatos.


Un obrero que dobla el tiempo en sus hombros

cargando a su familia en la orilla desértica.


Una niñera dibujando el rostro de la paciencia,

con los ojos del futuro guiando sus pasos.


Una mamá que cocina amor para ver sonrisas

en su linaje de manos y corazones.


Un anciano observando mariposas en sus manos,

desempolvando las horas de sus reliquias.


Un niño en pataletas por un juguete, 

para segundos de diversión por moda.


Un pobre cenando anemia y bebiendo gastritis

en el hogar de crisis, ¡pero él renacerá!.


Un adolescente golpeando su mente

 con puños de vida en su propio rostro.


Un drogadicto huyendo a su refugio mortal,

donde sus sueños se ahogan en cenizas.

 

Un rico libando miedo en copas de envidia

donde el amor es espuma sin burbujas.


Un político hablando de promesas huecas

para tomar las vacas y trocarlas por papeles.


Un vendedor desvelado en incertidumbre

Ofreciendo productos a golpe de regateo 


Un taxista atorado en rabia y deudas

conduciendo en la mente su familia.


Un cirujano que sutura su miedo y desata 

las almas de las garras del Hades


Una enfermera desgarrada por los sollozos

cubriendo horas en parpadeos dormidos.


Un dentista que apaga infiernos de calcio

que la caries invadió en la boca.


Un ingeniero u oficinista combatientes del

 ordenador, tipean alimento contra el hambre.


Eres el tiempo consumiendo tu cuerpo 

en horas de sacrificio 

que las horas no compensan.


Cuando te das cuenta que no viviste 

para tu familia, ellos estarán casados,

bebiendo la misma dosis de supervivencia.


¡Pero no te quedes mirando el espejo!

Ve a pasear con tu familia,

a comer esa comida deseada, 

a beber el vino que guardas, 

a bailar con tu amada, 

a abrazar fuerte a los tuyos.

a hacer largas caminatas y viajes,

 a hacer una parrillada

           con tus personas queridas.


¡La esclavitud no puede apagar tu sonrisa!.


--Christian Aycho Carbajal 


Comentarios

  1. Es muy duro caer en cuenta de que nunca somos tan especiales como quisiéramos o como no enseñaron a soñar, y que solo somos otra cifra ennla estadistica u otro engranaje dentro del sistema, tal vez por eso, a veces nos apegamos a ciertas fuentes de confort que nos visibilicen, aunque de manera efímera, para no sentirnos tan desgraciados en el océano del tiempo.
    Tal vez el acto más revolucionario sea soltar aquellos predeterminados arquetipos y enfocar la atención a las dichas mas sencillas, para tal vez así, robarle al tiempo más de una sonrisa.

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