La XXV Sinfonía Cuántica













¡Hola, mamá! 

¿Te puedo contar algo? 

¡Sí, dime!


Me encanta el canto 

fino y suave de los gorriones;


Hijo, las aves elevan 

su trino matutino al creador,

su concierto subatómico,

es el susurro de las estrellas,

que reanima los latidos tristes 

y titilantes.


Elevan gratitud y consuelo

con sus frecuencias alquímicas

revelando antenas fotosintéticas

pincelando los códigos 

de los patrones

de la savia lumínica 

de las membranas vivas

de las semillas

de las raíces 

de las hojas, 

de los tallos, 

de las flores,

de los frutos,

miel y almíbar del tiempo 

el dulce elíxir de la vida,...


Esta chispa electromagnética

es el pincel de los astros

atravesando los vientos

para reanimar y delinear 

el paisaje cósmico

y fundir la sinfonía.


Todas las especies,

son hijos de la luz;

hologramas que sueñan,

las notas sagradas,

de la partitura de Dios.


Alguien nos creó 

para refractar 

razones de vida

en toda almateria

somos figuras

del corazón cósmico.


Alguien diseñó del mundo

un lugar perfecto para todos;

todos tienen su espacio-tiempo.


El hombre imprime 

terrazas, hábitats, tecnología…

en simbiótica armonía.


Todos fuimos creados

con un fin primordial:

habitar y sostener.


Amar el mundo,

cuidar tu cuerpo;

tu ser lo teje el mundo

y tú siembras el mundo.


Halla y liba los fractales

que refuercen los latidos;

depura tu visión, tu atmósfera

de las sombras y residuos.


La basura cuántica

aniquila la luz

de tus pristales

y opaca la pureza

de tu esencia almaterial,

eclipsando la mirada

de tu consciencia.


En el fractal del tiempo

has sido cada ser,

bajo y sobre la tierra,

bajo el agua,

en las profundidades.


Siente los fractales

de un pez,

del mar de coral;

tus aletas,

tus branquias,

tus ojos,

tus agallas…

percibes asfixia bajo el agua

por plásticos y efluentes tóxicos

vertidos por los hombres.


Siente ser la gaviota estelar

que surca la nebulosa de la calavera,

la nube de vapor de agua gigante,

atravesando el dióxido de carbono

con tu pico y con tus alas,

para volver a tu hogar;

pero bajo la bruma del cielo

ves un infierno de llama roja,

crepitando almaterias latentes

donde yace tu bandada,

tus amigos.


Los síntomas del error humano

son el infierno del horror;

no solo tratas mal al mundo:

eres tú tratando mal a tu mundo;

eres tú destruyendo tu ser.

Eres tú, tu vórtice retrayendo

el mal a tu reflejo.


Destruir un cuerpo,

una almateria luminostálgica,

es destruir tus fractales

la espiral de la gravedad sin retorno.


¡Para, detente!

Sutura la hemorragia 

que aniquila el tiempo,

detén el cisma intergeneracional,

el desborde de la infelicidad.


Las visiones fractales

de hechos ancestrales

del ñawpaq ruway

se replican en tu quantum actual,

son voces recordándote 

las otras vidas

son razones alquímicas

que funcionan; 

la creatividad, 

la inteligencia,

la transfiguración 

están transcritos en el código 

de cada caleidoscopio cuántico

en tu consciencia,

¡Deja fluir los sueños de tu fuente!

¡Deten la herida futura del éter!.


Las plantas, antenas naturales

sorben el humo y los desechos

energéticos del mundo 

pero necesitan sembradores,

agua, riego, abono,...


La tecnología natural

que sorbe el humo del mundo,

fotosíntesis: alquimia verde, 

transfigura la luz en vida, 

sorbiendo la energía cósmica 

en armonía del ecosistema.


Necesitan aliento

el canto de las aves,

la radiación de los astros

para sintonizar la cymática 

creando el vals sagrado 

de la resonancia y el equilibrio.


Río: Hidrata sin herirte.

Árbol: Tomo tu fruto, devuelvo la semilla

en el pliegue de la Pachamama.

Aire: Recordaré tu nombre 

entre tus cenizas,

Almateria: Eres el quantum

que fluye la luz y el cosmos en tu piel,

conducto y manantial del río cósmico.


El cosmos vibra en ti

y tú pulsas el cosmos,

todos cantamos y entonamos 

el aliento del corazón,

la sinfonía, el vórtice

resonante en continua expansión 

del tiempo y del espacio existencial.


Cabe en el intramultiverso corporal

fragmentos de infillones

de galaxias, estrellas,

especies, ballenas, tardigrados, humanos…


Polvo estelar en evolución,

memoria fractal del linaje común,

el vibrante barro cuántico;

Pachamama viva en tu piel,

unidad del ser en transformación.


Composición de códigos entrelazados 

en ácidos genocuanticos de ADN,

proyecciones sostenidas

en la tierra y el cosmos;

qubits de luciérnagas cuánticas.

manantiales y conductos 

fluyendo en el eterno río cósmico.


La especie inteligente

que encauza los ríos

para hidratar y restaurar

la piel del prójimo multiversal.


Para libar del río

necesitas descender 

del miedo y despertar.


Mamá, gracias

gracias por enseñarme el mundo,

Ahora sé cómo cuidar

el hogar que el universo nos dio.


Tu amor y guía

me han mostrado

el horizonte para reconstruir 

las ruinas y escombros

el huerto de la vida

y a proteger lo nuestro.


Te quiero mucho, mamá,

soy el fragmento 

de tu amor, de tu luz, 

soy el barro de tu piel

y Dios la chispa

de nuestra savia lumínica.


¡Hijo!

Todas las especies

estamos hechas 

de partículas de estrellas,

somos otras estrellas 

del Harawi Cósmico.


Somos la sinfonía cuántica,

aquel aliento cósmico 

la repercusión de la cuerda 

la fuerza de la savia lumínica

es el amor, es Dios,

y que tu canto refracte vida, 

en el Edén Cósmico.


— Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad 


12 de febrero de 2026.

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