El Vórtice de Sombras












Hola, papá,

me siento mal.


Hijo, ¿qué pasó en la mañana?,

¿Por qué no has ayudado

a tu hermana en sus tareas?


Ahora tu madre se fue a la escuela.

la profesora le llamó por tercera vez.


Piensan que tu hermana

ha sido abandonada.

Tu madre está muy enfadada contigo,

vomitando el infierno contra ti.


Papá, yo estaba envuelto 

en muchas tareas,

y un examen a la vez,

Mi hermana se extravió

en el portal de su tablet,

jugando en el vacío oscuro

del espacio digital.


Hijo, tus ojos están rojos,


Papá, me hice una herida.

—¿Dónde?


El niño muestra su palma herida

con luminostalgia.


—¡Hijo, está inflamada!

—¿Cómo ocurrió esto?


Estaba paladeando 

mi comida en el receso

riendo junto a mis compañeros

sentado en el césped;

al momento de poner mi palma

en el suelo para ponerme de pie,

sentí el rayo de un dolor estremecedor.


Un filoso y casi invisible vidrio;

penetró en mi mano,

lo quité,pero quedó un fragmento.

Un río de hemorragia no cesaba

en el baño de la escuela.


¿Y por qué no te acercaste

al Centro Médico de la Escuela?

todo pasó en un destello fugaz,

no me dio tiempo.


Esperé a que parara el torrente ,

pero en este instante

el dolor me envuelve y arde.


—Hijo, debemos ir a la clínica.

te sacarán con cuidado la astilla,

limpiarán la herida

y te pondrán unos puntos.


—Hijo,

te puedo hacer una pregunta:

¿A qué hora pasó esto?


Papá, en el momento 

exacto cuando busqué mi servilleta

para contestar el móvil;

ahí pasó esto.


—Cuando mamá timbró;

ya tenía dos llamadas perdidas.


—Préstame tu móvil.

¡Desbloquéalo!


Un momento...

coincide con la hora,

de la llamada!


En ese momento algo torció 

el rostro y las pupilas

de su padre.


Justo en este momento

me llamó tu madre,

muy molesta, con insultos

y con malos deseos hacia ti.


—Hijo, 

estoy tratando de analizar

sucesos del pasado...

Todos confluyen

en el mismo giro orbital,

en la trayectoria intencional

en formas y magnitudes

en personas,en seres, en cosas,...

coincidiendo en espacio y tiempo.


Hijo, tu mamá cambió

desde que comenzó a reunirse

con el círculo de sus amigas.


Sí, papá, ella 

ya no nos trata bien

desde que empezó 

a fluir de casa.


Algo quebró su rostro,

ya no es ella misma.


Vamos ya; 

la clínica nos espera.

Te tienen que curar.


—Sí, papá, me duele, 

¡no lo soporto!

y me duele la cabeza,...


Años después,

cuando las sombras

de mamá brillaban en casa,

el padre llevó a sus hijos

al jardín constelar.


Hijos, hay algo que,

les tengo que contar,


¡Sí papá, cuéntanos!


Me siento congratulado

por vuestro bienestar,

hoy les hablaré del multiverso,


Un mundo de enigmáticas

e invisibles dimensiones

del reino cuántico,

donde las emociones,

la memoria fractal entreteje

con cada ladrillo de quarks.

nuestro paisaje cósmico,

nuestras pieles,

nuestra expresión estelar.


Hay un mundo subatómico

que nos mueve,

que nos contiene,

que es invisible

al ojo humano,

pero perceptible

a las nuevas tecnologías.


Está presente 

en cada velo cuántico,

en cada población

de las especies como:

las hormigas,

las abejas,

la humanidad...


El mundo cuántico vibra

en la piel,

en los latidos del corazón,

en el pensamiento,

en la consciencia,

que ya lo intuíamos,

que ya lo presentíamos.


La materia se transmuta

en la constante de fuerzas;

la gravedad gira

la espiral del tiempo

en el corazón de los átomos.


Un quark y un gluón,

un neutrón y un protón

forman los núcleos escalares

de cada cuerpo,

de cada almateria.


Somos materia en constante

transfiguración,

y la energía resonante

genera fotones,ondas y partículas

con trayectoria e intención

con intensidad,

cual descarga de electrones

que genera campos tensos.


Somos bioeléctrica alquímica,

unidos por la savia lumínica

del plasma,combustible

químico en partículas

de estrellas y galaxias.


Las fuerzas de onda de las estrellas

son las mismas que generamos

con nuestros cuerpos

en menor magnitud y frecuencia.


Ningún pensamiento es abstracto;

el deseo,el anhelo, el odio,...

son fuerzas ondulares que alteran

el orden subatómico

en sinfonía cuántica

o en colapso existencial.


Distorsionando la expresión fractal

en la belleza cimática de las cosas,

en figuras del jardín cósmico

o en infernal podredumbre,

sorbiendo neuroalquímicos celulares.


Pero hay algo intrigante,

tan devastador,que cierne

la realidad en el sueño

del quantum animado o inanimado.


¿Recuerdas la frase:

«La palabra tiene poder»?

Pues ahora vayamos a la raíz:

cada pensamiento

es fuerza electromagnética,

tiene alcance gravitatorio.


Todo inicia

en la fractura de los núcleos:

cuando un ladrillo incógnito

hace falta en la imagen fractal.


Donde brota odio y ambición

que nace del interés,

partículas que se superponen

como núcleos del humo espectral,

forman eclipses sombríos

que succionan y acumulan

la energía de materias frágiles.


Imaginen vuestra foto,

pero notan que está borrosa,

o existen errores de fondo,

una forma errónea,

un guiño alterado,

un píxel rayado,

un bit perdido,

un qubit ausente,

el eco de una voz silente,

un grito desgarrador,

la rendija del caos,

un patrón intencional,imperfecto,

que fractura la herida.


Algo no encaja.


Está borrosa.

Hay errores en el fondo,

una forma torcida,

un guiño alterado,

un píxel herido,

un bit extraviado,

un qubit ausente.


El eco

de una voz que no llega.


Un grito

quebrado en silencio.


La rendija del caos

dibujando

un patrón imperfecto,

deliberado,

que no cierra la herida,

la abre.


Pero ustedes observan 

en cada error una razón oculta

alguien alteró la forma

un paisaje aparentemente bello

pero un río contaminado.


Un hospital lujoso, 

tras el cristal oscuro

un paciente postrado

en una silla de ruedas

viniendo en el abandono

de sus hijos.


La fotografía de un puente,

debajo se ve qubits humanos,

son dos jóvenes sorbiendo

el humo del inframundo.


Es este el vórtice envolvente

que quiebra la armonía

del multiverso.


Revelando rostros 

al abismo de la muerte,

al pie del hambre,

en el frío feroz,

en el vil abandono,

en el colapso,

en una silla de ruedas,

en una camilla del hospital,

en la travesía al infierno.


Quizá el hombre

no conozca los límites

de las fuerzas destructoras;

de aquellas voces que pedían

a gritos:«¡Crucifícalo, crucifícalo!»,

deseando la muerte de Dios.


Él sintió el límite

de esta devastadora fuerza

en la piel humana,

en su creación:

el infierno fractado

en cada palabra de odio,

en cada mirada de rencor.


En la ironía distorsionada

de los fractales obnubilados

de los pueblos y de un imperio,

con sádicos y retorcidos rostros

envueltos en un caleidoscopio infernal.


Los esperpentos del Hades

fractando tortura y dolor,

latigando cada latido,

desgarrando su piel,

fractando sangre y llagas,

vil pecado mortal.


Agujereando con el hierro

las palmas,los pies 

de la humanidad,

con una corona de espinas,

atravesando piel,nervios, huesos...

el vórtice infernal.


Los deseos generan vórtices invisibles 

en el espacio-tiempo.


La blasfemia, el insulto, la indiferencia —

resentimiento,envidia, codicia —

mentira,injusticia, venganza —

odio,explotación, crueldad —

doce sables que abren

el vórtice de sombras,

corroen las almaterias,

donde la luz se desvanece.


El vórtice sombrío

devora los cuerpos

en ecos reverberantes

envueltos en maldiciones

despedazándolos

entre las filosas fauces del Hades.


Recuerda:

cada pensamiento,

cada palabra,

cada grito,

cada clamor,

son ondas y energía gravitacional

que generan vórtices

de luz o sombríos.


Aquel agujero

dirige su rumbo,

inevitable e ineludible,

en la esquina del sujeto,

al pie del objeto.


Su implacable fuerza

en la boca del vórtice

posee daños insospechados:

fracta desde accidentes leves,

hasta la destrucción de sueños

y la parálisis de momentos.


Ahogando al ser

en el túnel del sufrimiento,

en lágrimas de cristales,

en padecimiento corporal,

en los accidentes fatídicos.


El infierno yace en la realidad;

es llama que consume cuerpos vivos

y apaga electrones

con insondable dolor.


Yace en cada cuerpo

condenado por las fuerzas

del pensamiento,

de las palabras,

de los malos augurios,

de la blasfemia,

de la hipocresía…

verbos del mal.


Pero, no todo tiene final infeliz.


La oración divina,

fuerza electromagnética,

genera un halo de luz

que disipa el vórtice sombrío.


Los buenos augurios

las bendiciones

abren vórtices de luz;

los malos augurios

abren vórtices de sombra.


Hijo, existen buenos y malos

pensamientos.


Los malos pensamientos

son fractales que derivan

de las sombras,

ocultos en otros cuerpos,

en supuestas amistades

se esconde en la influencia,

en la energía espectral

de las ondas demoníacas

que destruyen familias enteras,

parejas y la vida misma.


Se fracta en la neural frágil,

se refracta en los huesos,

en cada núcleo cuántico,

refracta la energía

de la savia lumínica

del corazón;

estremeciendo la piel,

en campos de frecuencias

de cambios de humor,

la depresión,los suicidios

los accidentes,las enfermedades,...


Los buenos pensamientos

crean vórtices de luz,

de construcción de la materia

en felicidad,alegría y gozo,

que encienden las órbitas

del cuerpo decaído,

disipando las sombras

con el amor en todas

sus formas y sus magnitudes.


El pensamiento es acción,

y la acción es la alquimia

que transforma la noche

de los rostros en auroras

y esperanza de vida.


Aquella esposa

a quien amé tanto

está con otro hombre;

abandonó a sus dos hijos,

a su esposo,a su familia,

de quienes me hice cargo.


La razón detrás

de los demás problemas

en mis hijos

yacía en un vórtice destructivo

de la madre y de su infidelidad.


Ni yo, ni mis hijos 

le deseamos ningún mal,

mucho menos mis hijos.

Los tres nos enfocamos

en ser mejores personas

con nuestros prójimos cósmicos y

en brindarnos amor y atención.


¡Tengan cuidado!

No alcen ningún pensamiento,

ninguna palabra.

Sanen los dolores,

sanen la depresión,

rescaten los cuerpos

de la boca abismal

del Supermasivo del Hades.


Que la divina paz 

sea con ustedes,

los amo muchísimo,

el padre se funde en un abrazo

junto a sus hijos,

y que Dios derrame su luz,

sus bendiciones en ti

y en todos,siempre.


—Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad.

Perú,16 de febrero de 2026.

Derechos Reservados®.

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