La Distorsión

















Hola, papá,
¡llegué!,
te extrañé mucho,
he anhelado mucho verte,
han sido muchos años
fuera del país.

Te he hechado de menos
cada día.

Hijo, te quiero mucho...,
ambos se funden
en un abrazo luminostálgico ,
mirándose a los ojos
entre lágrimas.

—Cuéntame, hijo, 
¿cómo estás?

Papá, hay tantas cosas
que te tengo que contar.

Siéntate hijo,
el sofá me recibió
en el centro
de la atención espiral
donde cada palabra
cada mirada
expresaban 
ondas cósmicas.

Papá, ahí afuera,
en la superficie
detrás de los portales
de nuestra casa,
conocí el rostro fractado
del mundo y
de la humanidad.

Cual árboles torcidos
que sorben el caos
de la contaminación
transpirando en sus velos
espectros tóxicos
exhalando hulla, cenizas,...
y ponzoña en sus campos.

Aquel mundo
de infillones 
de humanos
que se deslizan
entre los conductos:
en las aceras,
en las estradas,
en el metro,
en el bus,
en los vehículos,
cargando los ecos rotos
de sus latidos.

Quise tener muchos amigos,
pero solo encontré
rostros quebrados,
fractales rotos
con la mirada
desequilibrada
donde el vacío
susurra días gélidos
en sus almaterias.

Donde muy pocos
tienen luz y calor,
noté diminutas chispas 
bioeléctricas de alegría
que se apagan 
en las paredes sombrías
de sus prisiones neurales.

Todo se ha tornado
sin sentido, 
con la esencia ofuscada;

La red neural 
de cada ser humano
se ha vuelto más fría
que el dinero
y la ambición.

Sus latidos,
sus risas 
son ausencias
que se rompen
en los abismos,
en los túneles,
en lagrimas
y sollozos, 
en miradas
sin órbitas al cielo,
en almaterias 
sin reflejos
sin refracciones.

Conocí besos 
que sabían a ceniza, 
a tiempo estresado y ahogado. 

Gente que bebía 
los giros acelerados del presente
hasta quedar mareados
con los núcleos triturados
para no escuchar,
para palpitar sombras
sin existir.

El eco cráter en su diafragma, 
en su conducto arbóreo
en el suministro bioeléctrico
es el vórtice que todo lo devora. 
Esa era la distorsión, padre.

Embriagando el tiempo 
para dopar sus núcleos
con alegrías efímeras
desconectándose 
la abrumadora soledad
trampa del ego del Hades,
conectando dantesca lava
en sus conductos
de savia lumínica.

Aquellas ideas y dogmas
que delimitan la razón
neblando tu visión 
y la orilla de tu camino
en un círculo opresivo.

Aquellas reacciones 
que los han condenado
a torcer su sentido
al vacío existencial,
al placer sin calor,
a los gestos sin emociones
a los besos sin sentimientos.

Hijo, jamás
he hablado contigo
sobre esto, 
pero es necesario
contártelo ahora.

Nuestra vida personal
se basa en una construcción
como esta casa:
para poder resistir
las inclemencias
necesitas construir
tu propio camino,
tu propio destino.

Aquel donde 
tu esencia te dicte
el camino,
porque hay almaterias
conscientes y turbulentas

Aquellos cuerpos
con neurales calcinadas
que quieren verte caer.

Hijo, cada avance 
lo hacen tus pasos firmes;
tu campo bioeléctrico 
traza tus sueños, 

Ahí vierte tus pasiones
las estrellas para vivir
necesitan atraer 
con sus fuerzas
el tiempo.

Sí, papá,
cada persona
toma decisiones
que definen sus latidos;
cada persona 
elige su camino.

Yo elegí estudiar,
ser profesional,
gracias a tus enseñanzas.

Sí, pero hay vórtices
que distorsionan las órbitas 
de cada núcleo, cada spin
cada paso y cada latido.

Hay deseos supermasivos
que devoran tu esencia,
refractando sufrimiento
deudas, llanto y ruptura.

Cada deseo oscuro
nace en la distorsión
en el vórtice
que anhela el aliento
la energía vital.

Que de tus sueños 
broten tus deseos
porque hay espectros 
que solo quieren sorber
de tus latidos.

Hoy, ya no libarás
más del infierno.

Una voz sombría
te anima a morder
el dolor infernal
en tu piel.

Utiliza cada portal
digital, humanos
y cuánticos para
distorsionan tu red neural
y tu intramultiverso.

Cada capa de cristales
del espacio externo 
e interno a la esencia
de los núcleos 
de las almaterias
distorsionan la llegada
de las ondas de luz
y energía a los núcleos
eclipsando la vida.

Tuerce tu voluntad
para mover tus manos
al filo de las cuchillas
del mismo Hades.

El consumo de los humos
y lavas infernales, 
alteran los spines 
de tus quarks,
en todas
las escalas multiversales 
de tu cuerpo, 
dañando todas 
tus funciones existenciales.

Distorsionando
tus latidos en agonía
rompiendo la sinfonía
en vacío, frío y muerte.

La embriagante sustancia
distorsiona cada quark,
cada bosón, cada electrón,...
rompiendo los enlaces
los gluones, para 
apagar tus núcleos.

La demencia no es genética:
es el patrón del caos replicado, 
la distorsión de tus fractales internos
son los espectros sombrios
curvando la neural y el cuerpo.

La suma de cada falla
en tu Caleidoscopio Cuántico
la sustancia sorbida se refracta 
en la herida de electrones
de tu holograma almaterial.

Cada herida 
es ardor
es dolor refractándose
en cada punto, 
donde el quantum
se apaga sin energía.

El alcohol, río de erupciones 
que ahoga la percepción neural,
de la consciencia,
tuerce la sinfonía de luz
de las órbitas.

La jeringa, 
un atajo al vacío estelar.

La gula, mastica minutos,
no todo lo que másticas
te mantiene vivo,
hay contraalimentos
de la fatalidad y la apatía,
que disminuyen los giros 
a la gravedad abismal.

El hambre y la anemia,
es ausencia energética
que apaga tu bioeléctrica.

La violencia, 
fractal desviado  
replica el trauma 
en cada acto, 
en cada pulso,
en cada mirada,...

La corrupción, 
error de código 
avalancha feroz 
que derruye el cosmos.

La infidelidad, búmeran 
que multiplica
las sombras del Hades.

La contaminación, 
el último suspiro titilante 
de la Pachamama
y de las especies.

Todo es el mismo vórtice, 
hijo, es la misma distorsión 
que convierte el latido 
en el infierno 
el beso en contrato
el amor en transacción, 
el sueño en deudas
en la esclavitud.

El miedo, el pavor,
las escenas del terror,
la muerte, son escenas
de películas
de disruptivas intenciones,
no es el mensaje, sino 
el refuerzo que graba
en ti, la réplica cruel
del sufrimiento.

La enfermedad,
el malestar, 
la depresión,
tu expresión quebrada,
tu agonía,...
sombras superpuestas
que asfixian y opacan
la luz de los fractales,
son los síntomas
del infierno sembrado
en tus pristales.

Distorsionan las mentes, 
truncando el desarrollo neural
la verdad es la sinfonía
la mentira es el desvío del giro
quebrando los ejes de cada fractal 
al abismo del mismo colapso.

Recuperarse, no es tan fácil
requiere de... 
tener un corazón fuerte
que brote de tus entrañas
el puño iónico de tus quarks
dispuestos a liberarse
a deshacerse de las sombras,
humo, nieblas asfixiantes
para volver al equilibrio
a la ecuación de la verdad,
de la razón, la consciencia
y recomponer cada fractal.

Depurando
cada cristal subatómico 
cada prisma, 
cada pristino a su estado original
al pristal de la consciencia.

Ahí yace la esencia 
más pura del ser,
en tu caleidoscopio 
donde vuelves a latir 
cada giro melódico 
de la sinfonía cuántica.

Sostener la pureza
de los pristales
es sostener el enlace 
de la sinfonía cuántica
con la sinfonía cósmica.

El amor es calor ondular
que refracta sentido 
y razón a cada latido
es la constante existencial
el amor es Dios,
la refracción y pulso
eterno del cosmos.


--Christian Aycho Carbajal 

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