La XXVIII Sinfonía Cuántica
El poema del cielo
se tejió en tus ojos,
en el cantar de las estrellas:
un océano de perla y coral,
aguamarina y quarks
donde resplandecen los pristales,
latiendo en las arterias
de tu corazón,
de tus palmas,
de tu rostro.
¡Te amo!
sinfonía de mi ser,
intercosmos
que se sostienen
en el hilo de nuestras manos,
atrapados en el beso
de dos mundos,
danzando el vals eterno
entre luces y lazos
de guirnaldas y perfumes
a flores del divino jardín:
aroma de vainilla y fresas,
piel de almíbar.
En tus brazos, espiral
de Andrómeda,
levitan mis sueños
en el azul de tu semblante,
en el remolino de tus cantos.
Tu sombrero y tus caricias
de molinillo austral
extasian mi existir.
Amar es un acto heroico:
contemplar y cuidar
la vida de los seres,
de los núcleos
que abrazan tus latidos.
Nacen las miradas
en luminostalgia,
para volver a ver el brillo
de las estrellas,
para comer el fruto
de los árboles que sembraron,
para reencontrar sus huellas
y volver a pintar las paredes
con los colores del cielo.
A limpiar el rostro
y la piel de Dios,
a secar las lágrimas
y saciar la sed del alma.
La semilla busca manos.
La tierra, grietas donde abrirse.
La felicidad habita
cada fase, cada acto,
cada latido del proceso,
desde la preparación del gran velo,
el hábitat de las estrellas,
el nido de las aves,
el panorama del gran vuelo.
Cada árbol, cada flor,
cada ave volando
con sus brillos estelares,
junto a mariposas y colibríes,
el vuelo tenue de los vilanos,
en las palmas de los árboles
y en los mares verdes y jade.
Infinidad de brazos construye
el hogar de todos,
abrazados a ángeles autómatas,
surcando cielos y océanos,
cada fracción de tierra,
cada maceta.
No era una embarcación,
no está en el más allá,
no es solo salvación personal:
la purificación espiritual
es depuración almaterial —
la materia vuelta luz,
el polvo que recuerda su estrella.
Tu hogar, tu familia,
tu amada, tus hijos —
cada ser en tu porción de espacio,
al alcance de tus ojos.
Allí se teje tu tarea.
Cada planta,
cada corazón que late,
cada luciérnaga bioeléctrica
en tus anteriores fractales
y tus rumbos posteriores.
El multiverso rizado
de todas las especies,
el gran viaje cósmico:
cada alba, un renacer.
Disfruta la sinfonía,
teje la memoria del quantum.
Ayer fotón,
hoy partícula,
mañana onda,
nota alquímica del universo.
El latido del presente:
todo aquello que late,
paraíso bajo tus pies,
manantial de tu arroyo,
tu multiverso cuántico-cósmico.
Cada ser canta
al gran río cósmico,
a la fuente de los deseos,
al origen de la vida.
El poema del retorno
a la curvatura
del hilo de luz eterna.
—Christian Aycho Carbajal
Dedicado a la humanidad.
Perú, 29 de marzo de 2026.
Cosmopoesía Cuántica
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