Manantial Fractal
Una mágica tarde de setiembre
envuelta en la densa bruma
de un oscuro atardecer
cargado de vientos álgidos
que desgarran las hojas
que colisionan en las aceras.
Se asomaron a casa
los sublimes pasos de mamá,
aquellos que llegan
en el momento épico
del colapso existencial.
Cual fortaleza viva
retorna a pulsar el timbre
del apartamento y
del corazón de su hija,
luego de tres eternas
horas de largo viaje.
La madre contempló
el eco de su linaje,
el mundo de su hija desmoronándose,
cual flor de pétalos mustios,
quebrada, afónica,...
perdida en el abismo de su escritorio,
en las paredes sus llantos
aún fractan aquellos
lamentos perdidos.
Hija, estás llorando
¿qué te ha pasado?
sus dedos tocaron
el rostro de su hija,
sollozando junto a ella
¡Cuéntame!
La madre se funde
en un abrazo radiante
en la espiral caótica
de su hija,
para consolarla
secando sus rocíos
llenos de luminostalgia.
Mamá, todo me sale mal
no sé qué hacer,
porque mi ordenador se tornó lento,
perdí mis archivos,
se reinició sin guardar los cambios.
Estoy tensionada,
tengo muchas tareas,
ayer discutí con mis compañeros,
a quienes poco les importan los deberes
de la universidad.
No logro concentrarme
que hasta olvidé lo que aprendí
se bloqueó mi mente
durante los exámenes.
Me siento muy estresada,
la desesperación me envuelve,
me volveré loca;
tanto así que tiré el mouse
al piso y lo malogré.
La presentación de mi trabajo
es mañana,
y tengo otros exámenes
toda la semana,
mi corazón late más rápido,
mis manos sudan.
Hija, cuéntame
que has estado haciendo
en estos días contigo,
así diseccionamos las causas
de tus pasos desgastados.
Toda la semana
he estado comiendo
en la calle,
comida de paso,
he subido de peso,
me siento estresada.
No estuvo mal,
juerga de amigos,
alcohol y diversión;
todo me tiene envuelta,
que me revolvió,
un cigarrillo,
un suspiro cansado.
Hija, hay río de cristales
la fuente pura de los deseos
donde se sostienen las pasiones
la sinfonía épica de los quarks
que yace en tus huesos,
en tus venas,
en tu corazón.
La amarga
alquimia destila
aciagos contextos,
cuida lo que comas,
la energía que sorbas.
El fruto cargado de sombras
infecta tu manantial fractal
un desvío simple y tentador
es un complejo infierno.
La distorsión de electrones
refracta en cada objeto
la torsión energética.
No somos materia fría
somos multiversos gravitacionales
en constante movimiento
en función de la energía constelar.
Si refractas desde tu cuerpo
los errores de tu centro gravitatorio
en la materia,
irradias el mismo caos
que funde tus fractales.
El error alquímico
se replica en todo
lo que ves,
en lo que tocas.
El pensamiento es energía,
la coherencia de tus latidos
es armonía,
es sinfonía,
es consciencia,
es flujo libre,
es el conducto de luz.
Somos campos resonantes
de energía vibrante,
radiante luz centellante
en nuestros fractales cuánticos,
en nuestras pieles.
Masa bioeléctrica de electrones
fluyendo en circuitos alquímicos.
La descripción gráfica del universo,
en continua expansión,
yace en cada ser humano,
multiplicándose en generaciones.
La fuerza de enlace gravitacional
es la misma fuerza
que une a los amantes
en el eterno vals del amor.
La onda electromagnética
que atrae las órbitas,
las bellas pupilas de las estrellas,
tus ojos encantadores
contemplando los fotones
en el entrelazo continuo
de la curvatura espiral.
Una divina fuerza de gluones
une el cosmos,
enlaza los ladrillos de cristal
de los corazones estelares.
Somos estrellas escalares,
girando el tiempo y la luz
en nuestros mapas de piel,
donde cada quark radiante
teje los átomos cósmicos.
La luz: fotón y partícula,
es la fuerza del cosmos.
Energía condensada
en la materia química
es alimento;
el alimento es alquimia
de las especies captoras
de los fotones en savia lumínica.
Elíxir depositado en cápsulas,
frutos y hojas,
aliento de vida
que comparten las almaterias
en cada escala multiversal.
Te amo, hija mía.
Y yo mucho más, mamá,
agradecemos a Dios
por cada bendición
por cada día de vida,
le agradezco con cada latido
por tenerte aquí conmigo mamá.
La luz es la vida,
la vida es el amor cósmico;
aquel amor de mamá
es el amor de Dios,
frecuencia gravitatoria y cosmos,
curvando el cielo al cielo
de los ojos de una madre
que vuelven al ciclo
al fractal de su hija
la misma expansión
del amor en la espiral eterna.
— Christian Aycho Carbajal
Dedicado a toda la humanidad.
Perú, 01 de marzo de 2026.
Derechos Reservados ®



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