La XXX Sinfonía Cuántica












Un río de entrelazos  

alimenta el tiempo  

en susurros de ondas  

y caricias de partículas.


Cada latido es raíz  

y poesía gravitacional:  

abraza la vida  

en su sinfonía sedienta.


Todo late en función  

de la energía:  

astros encienden sueños  

del quantum en realidad,  

hilos que enlazan  

los nudos fractales  

del velo multiversal.


El vacío cuántico:  

aire que exhalas  

lo inhala otro cuerpo.


La muerte es un conducto  

que al cerrarse trasciende  

en la red  

del espejo cuántico  

la memoria ética  

a otro nivel,  

a otro ser.


Estrellas de clorofila,  

sorben en alquimia jade,  

el curso del nuevo ciclo  

en orquídeas de luz.


El ciclo devuelve  

a la curvatura espiral  

el manantial que reabre  

sus portales.


En alas que vuelven,  

en rostros de luminostalgia,  

en aletas que surcan  

los pliegues  

de los océanos  

de la Pachamama  

desde nuevas flores,  

desde nuevos frutos,  

y en el arcoíris  

de la trama cósmica.


La materia se deshace  

en núcleos que el xilema  

liba como raíz y labios  

de la fuente de cristales.


Memoria cuántica,  

códigos genocuánticos  

de las especies:  

hebras distintas  

de una misma madeja,  

hilos y cuerdas resonantes  

de todos los tejidos,  

de cada cuerpo estelar.


También los que están abajo  

tejen sus hilos  

para llenar jarras de cristales  

con el fin de latir.


El ego es un nudo  

que ciega el conducto.  

Los caídos en sombras  

tejen con su sed  

el infierno cuántico  

que los quema.


Todos van por los hilos,  

por cada conducto  

de la energía.  

El número de intentos  

es la magnitud de aspiración:  

aumenta probabilidades  

de alcanzar la fuente.


Pocos humanos cooperan,  

pocos crean cadenas,  

las demás especies  

nos sostienen en el pilar  

abrazados en ayni.


Su nombre es Edén Cósmico:  

árbol frondoso espiral  

que posee raíces, tallos, núcleos,  

flores que son frutos.


Frutos que son elíxir alquímico,  

piel energética que alimenta  

el próximo anillo de otro ciclo,  

la trascendencia en el tiempo.


La humanidad y cada especie:  

nudos del tejido fractal,  

almaterias del lienzo,  

cimática del cielo.


Árbol sagrado de la vida:  

por sus venas fluye  

el mismo río de entrelazos,  

savia lumínica.


El manantial de pristales  

de cristales pristinos  

custodia la esencia  

la refracción de la luz  

la conciencia del ser.


Los que están abajo  

somos la humanidad  

que aún no ha aprendido  

a depurar su almateria  

y reconstruir el paraíso  

para trascender el cosmos.


--Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad.

Perú, 30 de marzo de 2026.
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