Luminostalgia fractal












Hay luces que atraviesan

los cristales cuánticos,

los ríos alquímicos de los labios,

y la lengua que articula los cantos,

el susurro más puro

de los secretos de mi corazón

en cada esquina

de mi estrella latente.


En el fractal de tus ojos

brilla la estrella de tu ser;

en tu piel de ángel

el cielo es tu astro.


Peinaría el firmamento

de tus cabellos,

la luz de pequeños rayos

tus brazos espirales

que cuelgan en tus ojos

en tu silueta de supernova,

la belleza de tu semblante.


Yo, viento suave,

contemplando en un sueño

la seda de tus nubes

con el mágico canto

de mis versos de cristal.


Soy poesía en un texto

sin letras, paisaje invisible

en versos de un fractal vacío,

el poema escrito en el códice,

en los espejos y prismas del quark.


Aquel que viaja

en la eterna sinfonía

del quantum,

escribiendo la historia

con latidos de alquimia

en el misterio del amor.


Aquel infinitesimal instante

donde se rompió

mi universo vítreo

en el quiebre de tu mirada

al mundo de otro espejo.


El portal que sorbió

tu ser, tu luz,

dejando huellas

en la arena

de mi corazón desierto.


La envoltura del eco

de un violín herido

rozando las heridas del viento triste,

llorando vacíos en fractales llenos

de cantos felices.


Te abrazo en el recuerdo,

besando la luz de tus mejillas

en la memoria de mis cristales

de una nostálgica tarde de sol

viendo alejarse a la luna.


Una lluvia fría de nubes grises

envolvió las tormentas y el caos

en mis suspiros,

ahogando mis pupilas,

cayendo en las profundidades

de un oscuro y gélido mar.


Mis palmas nadan

contra las sombras.

Mis brazos en asfixia,

mi voz entre burbujas

respira llanto de transición.


Un silencio inerte

susurra las cenizas y huesos

de mi rostro,

sin maxilares de risa,

con la mirada hueca

en el supermasivo

de tu ausencia.


Aún late el corazón

en los velos del sedimento,

junto a las aletas de un ser

que bebió el brote de mi alma.


La ballena que atraviesa

el fin de las sombras

para volver a cantar y rugir

los ecos de mis desgarrados fractales


La nostalgia del tiempo

rota las orbitales de su luz

en la memoria del quantum

en nuevos versos

en la bella sinfonía del cosmos,

poesía en estallidos de versos

en continuo renacimiento cíclico.


Mis ojos atraviesan

los cristales de sal

y el firmamento azul.


Entre las olas, el cielo,

el humo, un barco,

recorro junto al tiempo

con otras almaterias

que surcaron el océano,

la morada de la nostalgia

y la esperanza.


Un nuevo amor brilla

en la luminostalgia

de las lágrimas

de mis nuevos ojos.


Juntos nos deslizamos

en el calor del amor.


Travesías y locuras

en océanos de jade,

azules arrecifes de coral,

atravesando arcos iris marinos,

zonas muertas, abisales,

y las tóxicas fosas

de plásticos y aguas negras.


Viendo a la humanidad

deslizando sus barcos,

lanchas y nadando

en el cielo de mi nuevo mundo.


Un pequeño barco

se detuvo por horas.

Una familia humana

contemplaba, entre flashes

de vórtices digitales

y miradas fascinadas,

a dos ballenas.


Y yo contemplando 

los fractales de luz

que aún existen

en los bellos iris

en las pupilas multiversales  

de la humanidad,

el rostro sublime 

de una familia feliz.


Deleito el canto 

del firmamento

recordándome

que soy piel y cosmos,

latido y estrellas

viajero de luz.


— Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad


Perú, 14 de marzo de 2026.

Derechos reservados ®

Libros en Amazon KDP.



Comentarios

Entradas populares