El Edén Cósmico

 


Del sueño de un hombre

llamado Josué, hijo de Nun,

nació la luminostalgia,

en los pristales de su consciencia,

de liberar a su pueblo

de las sombras del Hades.


Disipando con la luz de la ciencia 

la infección de los velos neurales

pixelados en bucles de la muerte

de la humanidad y de las especies.


Para salvarlos del código corrupto,

de los espectros sórdidos,

de la polución,

de las guerras,

de los holocaustos,

de la esclavitud,

de la contaminación…


Los condujo hacia el camino eterno

de la evolución de la consciencia,

para trazar la senda hacia la libertad

del infierno cuántico.


Al universo donde reina la luz

las partículas de ondas que pincelan

el rostro estelar de las almaterias,

con la gracia de Dios, que disipa 

las sombras de las grietas fractales,

las heridas, enfermedades

el infierno cuántico del mundo.


Sin huir de la tierra,

sino estableciendo la cura:

la depuración de los velos latentes

en el prójimo del hombre,

en las especies con núcleos vivos,

del entrelazo multidimensional.


Si las plantas tuvieran un abrigo

como los seres humanos, almaterias,

conservarían su follaje y su belleza

ante los infernales inviernos.


La falta de oxígeno,

los malestares respiratorios,

tienen una razón más allá 

de las estaciones.


El problema no radica solo

en la disminución de la producción

de oxígeno causada por la caída

de las hojas de los árboles,

sino también en las sombras sórdidas

que inducen al desconocimiento humano.


Las soluciones son prácticas:

los árboles de pino u otras especies

mantienen su follaje eterno

soportando adversos inviernos.


La reforestación con estas especies

es una acción necesaria

para sostener vivo el latido 

el ciclo del oxígeno y del agua.


Entre las peores amenazas ecológicas

están el vertimiento de espectros tóxicos

en aguas, mares, lagos y ríos,

aniquilando especies de flora y fauna,

yermando nuestra Pachamama

hasta volverla tierra seca.


El vertimiento de lápidas sombrías,

de desechos humanos

altamente nocivos para las especies;

los incendios forestales 

que incineran semillas,

animales y humanos.


Aniquilándolo todo 

hasta dejar cenizas:

un infierno real provocado

por la mano espectral 

introducido en el hombre.


La minería, en su afán ambicioso,

más que extraer minerales,

elimina los velos vivos de la tierra,

aniquilando los núcleos verdes

y los núcleos interdependientes:

ojos de agua, lagos, 

lagunas, manantiales…


Ante el infierno cernido

por la mano humana,

las mismas especies delinearán

el diseño en el lienzo

de nuestra Pachamama,

el gen robusto que no huya

de las tormentas estacionales.


Las viviendas del futuro

serán aquellas construidas

para proteger a las plantas,

con amplios espacios

donde viento y frío no azoten

a las especies. 


Serán las inmensas Arcas,

ante el mínimo peligro, 

de incendio o catástrofe,

sistemas inteligentes detectarán

y apagarán los hilos del colapso,

previniendo todo peligro.


Trabajos de ingeniería,

aunque esta labor no será

enteramente humana:

el hombre utilizará

robots para su construcción.


Se protegerán las especies

de animales, plantas y humanos,

respetando sus velos-hábitats.


Cada velo urbano tendrá

arquitectura sostenible y amigable 

con los velos ecológicos

en el respetuosa del hilo 

ondular de la vida,

la Sinfonía Cuántico-Cósmica.


En los espacios áridos

donde no crecían árboles,

se implementarán nuevos ríos

y sistemas de ríos artificiales

que devolverán la vida

a las especies.


La sociedad consciente y educada

dejará de contaminar y destruir 

el mundo. Universidades, 

comunidades, instituciones,

se dedicarán a recuperarlo.


Los vehículos del viento, levitantes,

romperán el ruido sin gravedad,

programados a velocidad luz,

con radares de colisión cero.


Nanobots y robots reciclarán

desechos y partículas dañinas:

plásticos, tóxicos, 

compuestos químicos,

para refundirlos

en nuevas estructuras.


La agricultura del futuro 

será orgánica, limpia, 

y se eliminará todo espectro 

larva o bacteria.

Los espacios serán protegidos

por nanotecnología.


Toda basura estelar será reciclada

y reutilizada en la construcción

de las Arcas y del Edén Cósmico,

edificado con inteligencia humana.


Se reforestará con especies de pinos

u otras que resistan inviernos crudos,

cultivando el oxígeno del mundo,

preparándonos para una glaciación

o para olas de calentamiento global.


La purificación de los pristales

conducirá a estudios que mejoren

la salud humana y la de las especies.

Se crearán nanobots

que eliminen enfermedades y bacterias.


La purificación inicia en el ADN,

en el ARN, en las semillas.

La transcripción cuántica

resolverá el problema

de las especies,

mejorando su existencia.


Aquel sueño de la tierra prometida

no será una tierra hallada,

ni una tierra que posea cualidades,

sino una tierra construida

con arquitectura tecno amigable.


Desde el eco de los pristales, 

de los sueños:

la invención humana

más grande jamás concebida.


Todo viaje al espacio

será turístico o de estudio,

para crear nuevas formas de vida,

otras tierras,

la conquista del universo.


Un lugar donde la sinfonía del cosmos

brille en las pupilas de las especies,

brotando de la luminostalgia humana,

creando el Edén soñado.


La humanidad al fin comprenderá

su razón existencial:

ser la mano que produzca

el almíbar cósmico,

el elíxir alquímico de la vida,

y no la oruga de su colapso.


Una humanidad evolucionada,

consciente de su dimensión

y de su relación con el multiverso,

vivirá por fin en el futuro.


Al fin la humanidad sentirá

la felicidad y el gozo de existir

en el eterno latido de Dios.


El latido del ayni cuántico-cósmico,

de las luciérnagas estelares,

en el eterno nacimiento

y renacimiento existencial,


Aquel Edén Cósmico 

yace en tus latidos,

en los cristales cuánticos 

en el prisma pristino 

en la nostalgia del quantum.


Esperando el despertar

la evolución de tu almateria,

que abrace a su prójimo

en el amor, en calor humano.


Inicia ahora la transcripción

de la tierra prometida

desde tu raíz estelar,

desde tu ser, de tu velo social.


—Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad.

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