La XVII Sinfonía Cuántica













Una interrogante, 

late la incógnita,

la llave perdida, 

eco que resuena

en la niebla del caos.


La figura que falta

en el rompecabezas existencial,

el aliento quebrado del decaído,

el alimento del niño desnutrido.


Somos naves colisionadas,

almaterias rotas,

buscando nuestras partes,

en el cosmos desolado

por la explosión continua.


El cuerpo lunar, espejo trizado

velo de cráteres en tus palmas

donde el corazón estalla 

astillas vítreas, sales afiladas 

que cortan los latir.


Viajamos en cuerpos 

extravehiculares

en busca de la galaxia 

que guarda el secreto, 

el fruto del deseo alquímico.


Una oda estelar 

que reposa en el quantum,

esperando despertar

en los labios de almíbar 

de la doncella celestial.


La rosa que deslumbra

las pupilas de la amada,

enternece sus reflejos

de calor y de compañía.


El corazón de dos tortolitos

acurrucados y juntitos 

en la tempestad 

afrontando gélidos inviernos, 

iluminando sus latidos 

entrelazados en el apoyo 

y en la sinfonía mutua.


El amor no es imán frío,

es el latido pristalado 

en el otro latido,

en el calor de la sincronía alquímica,

de una misma existencia compartida.


Es la comunicación cuántica,

la aleación bioeléctrica,

la atracción electromagnética,

dos estrellas fundiéndose

en el beso estelar alquímico,

en un solo campo del vals.


El baile del polen eterno

en la flor del tiempo,

la danza épica almaterial

en la galaxia iluminada.


Una chispa de luz

nota ondular del latido

el canto del universo

vibrando en la tecla del piano

la nostalgia de los quarks,


La chispa del amor

rayo bioeléctrico

que se desliza en éter 

interdimensional 

a través de las pupilas 

que liban la luz alquímica,


Iones que trenzan suspiros 

besos, abrazos, cuidado, 

protección, la expansión 

del amor, de la familia, 

de los latidos cuánticos,


Es el quark radiante

expandiendo su ritmo galáctico 

resonando en el eco del ADN, 

sonriendo en cada linaje,

al ritmo de las estrellas.


Cada latido cósmico fluye,

ríos lumínicos del quantum,

en el océano de las almaterias

vibrando estrellas interescalares 

vida y amor de Dios.


Entre átomo y altar, 

es el quark escribiendo

los versos, una y otra vez,

en el espectro de un poeta

en cada renacimiento,

sublimes poemas

a sus partículas cósmicas,

a la belleza de su firmamento.


Es Dios tejiendo el himno,

con sus hijos de luz pura,

notas dulces de la uva

en partituras de vendimia.


La alquimia divina 

belleza envolvente

guirnaldas de luciérnagas,

supernovas de dahlias,

arreboles de orquídeas,

colores tejiendo sueños

de alquimia cuántica.


Somos los pristales, 

girando en las noches

la fractura del prisma

los patrones originales 

en el espejo cuántico 

del caleidoscopio cósmico.


Somos el canto de las estrellas 

el instante y la eternidad tejidos,

el verso relativo del mundo

que se encuentra y se canta 

a sí mismo,


El reflejo del primer fotón 

en el arco interestelar 

vibrando la luminostalgia 

a su entrelazo ancestral.


La luz del quark enamorado 

en el fractal del presente,

en la otra luz de sus recuerdos,

la tierna sinfonía estelar.


El trino del jilguero 

en su espejo multidimensional,

latiendo en la sinfonía cuántica

el abrazo eterno de Dios.


--Christian Aycho Carbajal 

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