El Edén Cuántico
Un bello y enigmático jardín
de paisajes y especies cósmicas,
donde los sueños viajan
en savia neuroalquímica,
yace en tu intrauniverso.
Donde las estrellas tejen vientos
entonando latidos líricos
y tenues melodías fractales,
el susurro bioeléctrico de Dios
en tu corazón, en tu cubo de luz.
Donde el soñador
guía tu avatar por la senda
de un horizonte moldeado
por colisiones de hadrones,
de iones y espectros
en profundos suspiros
o quiebres disfuncionales.
El éter teje tu respiro,
pero espectros infiltrados
pretenden curvar tus ejes,
desviando el curso al abismo fatal.
La proyección encapsulada
de la almateria, jadeante y misteriosa,
besa los cielos con sus pupilas
y borda las partituras en sus galaxias.
En sus jardines
cultiva manzanos,
frutos, flores, árboles,
donde habitan seres vivos.
Sus manantiales, su fuente,
sus pristales esenciales,
savia lumínica pura,
elíxir alquímico de las estrellas.
Mariposas boreales
y luciérnagas cuánticas
siembran sus semillas
en cánticos de huesos,
en galaxias fulgurantes.
El éter carmesí,
el elíxir existencial,
reanima el océano
de su intrauniverso.
Vierte en sus fractales
patrones de luz y esperanza,
la vida, energía pura.
Cada pulso sinfónico,
bebida, alimento y aliento,
en estado inmaculado
de las luciérnagas cuánticas.
Un multiverso
interdimensional
yace dentro de ti,
el Edén del almíbar.
Cada quark, átomo,
molécula, célula,
bacteria... son los seres
que tejen tus sueños.
A través de tus portales
liban las ondas,
las baterías energéticas,
el alimento bioalquímico,
para encender tu universo.
No devores la noche
del caos, los espectros
de humo, hulla y tóxicos;
la polución colapsa
tu Edén Cuántico.
Tu galaxia neural,
tu central portal neuroalquímica,
pincela con los colores
que viertes en tu océano;
no contamines tus mares
ni el aire que respira
tu mundo latente.
Traza los caminos
que dicta la noche honda
o la luz neural del camino,
donde la razón
viste de nieblas
o puro cristal jade.
El conocimiento
no es absoluto,
es un canto relativo
que traza el camino
a soluciones necesarias,
no siempre esenciales.
No creas en todo,
en los tejidos
del conocimiento teórico,
mucho menos en los rumores.
La narrativa urdida con hilos frágiles,
con la intención de verte caer
al oscuro abismo de la muerte,
tras el velo roto de sus cuentos.
Pueden los espectros
crear falsos patrones,
sembrar ilusiones edénicas
para arrastrar almaterias
al filo de los holocaustos.
Para sorber existencias
y aniquilar mundos enteros
utilizan dogmas, narrativas,
algoritmos y clips circenses,
orquestando sueños de democracia
con argumentos de libertad,
¡vaya libertad!...
Mas en las sombras,
tras el vórtice digital, ofrendan
cuerpos al abismo infernal.
No tejen tu respiro,
te funden en cámaras de tóxicos.
No tejen tu salud,
tranzan con tus latidos.
No te dan seguridad:
sálvese quien pueda.
No dan educación:
te mantienen en el bucle sombrío.
No quieren tu progreso;
eres esclavo y tienes que morir,
en esclavitud.
Eres pobre,
¡enorgullécete de tu pobreza!
Bebe en cántaro de barro
las sombras y parásitos
de tus sufrimientos.
Abraza tu indigencia;
hay un paraíso después
de tu muerte,
ahí disfrutarás el cielo.
Porque aquí
naciste para esclavo:
¡sírvenos!, trabaja,
paga tus impuestos,
hipoteca tu casa,
tus terrenos...
compra y compra
y compra...
Tu nación, tus recursos,
Tus alimentos, tu familia,
tu cuerpo, tu corazón,
el sudor de tus quarks,
ya latido estrujado
en sus manos.
Distorsionan tu Edén Cuántico
fundiéndolo en yermo infernal,
el infierno fatal de fiebre,
infección, cáncer, dolor extremo...
ríos de sangre y sales lacrimales
al mar oscuro de un supermasivo.
De hambre, anemia,
de dantesca bradicardia y ahogo,
donde nadie oye tus sollozos,
estás atrapado en su prisión.
Atado a una camilla fúnebre,
libando los espectros
que suprimen el dolor
de una muerte súbita.
Mientras dantescos espectros
esperan con la carroza del Hades
para cargar en un parpadeo
tu existencia al vacío.
Pero no naciste
para libar el infierno;
naciste para liberarte,
para respirar felicidad
en tu núcleo familiar
y en tu intrauniverso almaterial.
Tu almateria
es un manantial cuántico,
donde el mundo vierte
luz o sombras, y eres tú
la rendija que deja pasar,
por tus portales, la vida
o la muerte.
La consciencia nace
del cristal puro,
de los pristales limpios;
la vida es sinfonía cuántica,
del amor entre todos,
es el abrazo de Dios.
El aliento limpio del latido,
que depura la atmósfera
y los rincones de tu cubo,
en un hermoso paisaje.
Este canto de tu almateria
versará el eco
de la tierra prometida.
Somos radiantes estrellas
que brotan desde
la transcripción
de sus corazones,
desde su Edén Cuántico,
el eco fractal de las semillas,
del Edén Cósmico.
Cuerpo sano,
neural depurada y despierta,
consciencia purificada,
esencia que se refleja,
expresión radiante,
estrella que brilla,
segura y saludable,
en Sinfonía Cuántica.
--Christian Aycho Carbajal



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